viernes, 30 de noviembre de 2018

" Nunca habrá una mejor relación que la de un ciclista con su bici "

DÍAS 28 Y 29 DE NOVIEMBRE DE 2018

Ruta a Guadalupe ( ida y vuelta )

Ida: Santa Amalia - Valdehornillos - Vivares - Casar de Miajadas - Puebla de Alcollarín - Palazuelo - Vía Verde - Madrigalejo -  Central Termo solar - Canal de la Dehesa - Puerto LLano -  Guadalupe.

Distancia: 120, 89 kms

Tiempo: 6 h y 36 m.

Vm: 18,9 km /h
Vuelta: Guadalupe - Alto de Puerto LLano - Cañamero - Logrosan - Vía Verde - - Palazuelo - Puebla de Alcollarín - Casar de Miajadas - Vivares - Valdehornillos - Santa Amalia.

Distancia: 104,18 Km

Tiempo: 5 h. y 22 m..

Velocidad media: 19,4 Km / h

Participantes: Amalio, Domingo, Flore, Paco, Juan y Manolo ( el primo de Valencia ).


Anecdotario

A la hora prevista, 8.30 h de la mañana, según usos y costumbres, todos estábamos en la Puerta del Bar de Moniato, echamos un rato de charla, cambiamos impresiones, nos montamos en la bici y a vivir las emociones. Los Gps ( Flore y Domingo ) acordaron el itinerario, pasamos por mi casa a dejar las mochilas para que se las llevaran  en el coche de bienvenida  en Guadalupe, Enrique Fuentes y family ).

En un día frío, pero con sol, ya se notaba una blanquecina escarcha en el campo que nos anunciaba que había sido una noche, poco propia para dejar el culo al aire. Por delante nos esperaban kilómetros de pedaleo, de disfrute, de conversación, de anécdotas, de historias y de canasancio, pero  del bueno. Este año llevábamos la compañía de Manolo, que nada más salir nos demostró que está en plenitud de forma física,...es un monstruo con la bici ....y uniéndose a las liebrere habituales, nos llevaban  a " a apagar fuego continuamente ". Casi sin darnos cuenta habíamos recorrido 45 kms hasta Madrigalejo, donde hicimos una parada de avituallamiento en el Bar " El Tola ". Tomamos unos cafés con unas mágníficas tostadas que nos preparó el buen señor, de cachuela para unos y de aceite, tomate y jamón para otros. Nos sentó de maravilla. Cogimos energía...tanta que fuimos a soltarla al central termico solar. Y bien que la soltamos.



Al llegar a la Central, Domingo, nos dio una pequeña charla sobre el funcionamiento y las funciones de la Central, Pero nos la cobró bien cara, pues hicimos una vuelta de 20 Km aprox para volver otra vez  casi al mismo sitio de partida. La pista del canal de la Dehesa se hacia interminable, vueltas y más vueltas, unos decían pero esto cuando termina y otros para animar decían, pero bueno es una experiencia más...vamos Ciclozumos. Tras una larga hora de caminar por el canal, se para Flore en seco y le dice a Domingo,....fijate bien desde aquí hasta Madrigalejo hay aprox siete kilómetros y nosostros lo hemos hecho en veintitres. Falló la coordinación entre ambos, aunque yo siempre la reclamé. Pero había sido un motivo más de cachondeo, risas y también cansancio.

Por fin llegamos a la caretera de Obando para coger dirección al Alto de Puerto LLano. Si interminable era el Canal, la p... carretera con la pequeña, pero continua opendiente hacia arriba, se hizo, al menos a mi como la travesía de un desierto, de vez en cuando paradas, barritas energéticas, plátanos para alimentarse, el bocadillo, pero el agua se acababa, y...... la cerveza ? , reclamaba Juan, dónde estan esos pueblos ?...Como pudimos llegamos  al Alto  y desde allí, con la boca seca como un esparto comenzamos la bajada hasta coger la vía verde para llegar al víaducto. Por cierto , para más cachondeo, lleno de agua; lo que nos obligó a bajarnos de la bici porque había más de una cuarta de altura. 

Tanto en el canal como en la carretera de Obando, Manolo con el poderío que tiene,   iba y venía para darnos algunos ánimos. ¡¡  como si tal cosa !!...joio como pedalea, parece una pluma !!. Flore, como pájaro viejo subió por la carretera temiendo el problema del agua y los demás por el víaducto. , la " cuestina " última la subimos  andando Amalio y yo. Domingo , Juan y Manolo, las liebres y el motorista,  en la bici.



La entrada en Guadalupe fue parecida a la de los corredores cuando entran en la meta de las grandes carreras, con público, Enrique, Concha, Toni y Cati, con fotos y con aplausos. Llegada al Monasterio, nos hicimos la clásica foto en las escalinata,  cantamos nuestro himno que fue aplaudido por los poco turistas que en ese momento estaban en la plaza. Como siempre fue un momento apoteósico. Habiamos conseguido un reto de kilometraje, 120 kms de nada para llegar a Guadalupe...jajaja. Y despues lo mejor " nos jincamos " un litro de cerveza con 14 morcillas ( entre todos - dos ) un poquito picantes....qué ricas y qué alegría haber conseguido la meta y récord.

Nuestros fans se marcharon para Santa Amalia y nosotros a tomar las merecidas duchas y un pequeño descanso en la Casa Rural La Abaceria.  Pusimos un fondo para los gastos ocasionados en la ruta y nombramos por aclamación un tesorero, Flore, que se encargo de compras y pagos con la austeridad que le caracteriza.. Cada uno se aposentó en su dormitorio, alguno en el comedor en la cama supletoria que nos tuvo que poner Joaquín, el dueño de la casa. Dimos unas vueltas por el entorno, compramos unas viandas para la noche y el desayuno de la mañana y pudimos contemplar el ensayo de ilumnación de las Fiestas navideñas.
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Todos a dormir temprano, excepto Domingo que se fue a ver al Barcelona en la Champion. Cada uno durmió como pudo. A las 7.15 horas se tocó diana con esta nostálgica melodía: 

https://youtu.be/wKy99W4X7oU

que todos agradecieron  con muchos recuerdos. A los 15 minutos estábamos desayunando y tomando fuerzas para el viaje de regreso. El desayuno fue expléndido y tranquilo. Comenzamos la ruta de vuelta con mucho frío y con una gran pelona que había puesto un tapiz blanco a todos los bellos parajes que rodean Guadalupe. Dejamos todo en oden, excepto la cama de Flores que se cayó al suelo. Nos montamos en la bici y nos despedimos con una bonita foto desde el mirador de la carretera vieja, tomando como fondo el pueblo y el monasterio.




Bajamos a toda marcha y  con mucho frío hasta la rotonda, pero ahí  teníamos el puerto hasta el Alto por delante. Manolo y las liebres habituales, excepto Flore que encontró una matrícula, se fueron " palante " y los demás al " tran, tran estilo Enrique ", comenzamos a gatear con una velocidad que oscilaba entre 9 y 12 km/h.. A los diez minutos había desaparecido el frio de nuestros cuerpos. Hicimos la subida magníficamente y en la cima, despues de volver como siempre un trayecto, nos esperaba Manolo para hacernos sendas fotos a los rezagados.

Nueva bajada y nueva subida hasta Cañamero, el viaje de regreso parecía más rápido que la ida. Atravesamos el desfiladero de la carretera de Cañamero con una velocidades que oscilaron entre los 53 km/h y los 65 km/h. LLegada a Cañamero y nuevo tobogan hasta Logrosan, donde paramos a tomar un café la mayoría, Juan como no había leche sin lactosa, lo cambió por un vaso de vino y otros nos tomamos un zumo de piña. El tesorero hizo, tras una consulta colectiva, la compra de 11 plátanos, ni uno más ni uno menos, para reponer fuerza en la vía verde si fuera necesario.

Todo el recorrido de la vuelta fue una pasada, el verdor del campo se mezclaba con los ocres del otoño, en medio de la dehesa extremeña, esa maravilla que cada día les gusta más a todos los que nos visitan. El verde, el agua, los ocres de las hojas dando el último adios al otoño, las ovejas rumiando la hierba, las vacas limusinas ( por cierto bien rectificado por el vaquero cuando dije que eran retintas, cuando eran de raza Limousin ) pactando con esa tranquilidad y esa mirada que parece decir, no me molestes y por último los ciclozumos pedaleando por la vía verde, dan un cuadro digno del mejor pintor del mundo.

La vía verde, aunque larga , se nos hizo mucho más llevadera que las interminables  curvas del canal y la interminable recta de la carretera, Hicimos una parada en la laguna de las termosolares ( otra parte ), nos comimos un plátano, mientras Manolo pedaleaba y se perdía por las estaciones de tren que deberían haber servido para los pasajeros que nunca existieron. Nos esperaba en cada una de las estaciones y nos hacía fotos de llegada. El volvía a desaparecer hasta la próxima. " El Llanero solitario "....jajajaj....



Terminamos la vía verde y había que tomar unas cervezas para que Juan no se enfadara, así es que llegamos a Puebla de Alcollarin, al único bar abierto, el hogar del pensionista, nos tomamos unas Estrellas Galicia, que estaban extarordinarias y mejor aun los aperitivos, rabas, patatas fritas, panchitos y unas sardinitas malagueñas. Juan decía que la mujer se merecía que nos hubieramos tomado otra cerveza más. Pues con una pata no se va a misa....jajaja...

Desde ahí, calculando el tiempo, nos propusimos hacer la tirada a Santa Amalia, llegar con hora de tomar la cerveza en Moniato, como si de una ruta ordinaria se tratara y comer un poquito. Ya había hambre. A todo vapor, con velocidades nunca por debajo de 20 km /h, llegamos a nuestra sede a las 14.35 h.. Lógicamente Manolo había llegado veintecinco minutos antes, incluso le había dado tiempo de ir a la gasolinera a lavar la bici. Es un crak. Abrazos, enhorabuenas entre todos y propósitos para el próximo año.

Manolo me ha pedido que os dé las gracias a todos por la acogida que le habéis dispensado. Dice que somos un grupo  que merece admiración por, no sólo  el deporte que hacemos, sino por la calidad humana de todos los componentes. Se va encantado y con ganas de repetir el año que viene. Un año más y así todos los que podamos. ¡¡ VIVA LA VIDA  Y VIVAN LOS CICLOZUMOS !!.

martes, 7 de agosto de 2018

Camino de Santiago ¨2018


Camino de Santiago´2018

.....uno de tantos ……..

Prólogo. Así comienza esta aventura

¿ Somos como niños o estamos un poco locos ?. No sé, quizás sea un poco de todo. Lo cierto es que después de ir a Guadalupe, nos planteamos hacer algo todavía más difícil. ¿ Por qué no podríamos hacer el Camino francés desde Roncesvalles hasta Santiago ?. Enrique, que ya había pasado la experiencioa, nos hablaba una y mil veces de las maravillas de este Camino, sus paisajes, sus experiencias, los momentos inolvidables,….y como a los Ciclozumos no se nos pone nada por delante, decidimos que el día 18 de mayo comenzaríamos la aventura.
Poco a poco fuimos rumiando el viaje, las ilusiones crecían día a día, había que hablar de preparativos, lo que se necesitaba, las alforjas, la puesta a punto de las bicicletas, la carga, y tantas y tantas cosas….cada ruta que hacíamos en la semana se repetía la misma historia y los ánimos iban creciendo.
Diez días antes de la marcha nos reunimos en nuestra sede para hablar y comenzar a concretar cosas, acudimos Amalio, Enrique, su hijo Enrique J. y yo. Nos centramos en dos aspectos: las cosas que había que llevar para minimizar la carga y el transporte de las bicicletas a Roncesvalles. Tras las sugerencias de unos y otros y las experiencias de Enrique y su hijo, acordamos que Enrique J nos hiciera un escrito con aquello que es absolutamente imprescindible. A partir de ahí que cada uno añadiera o quitara lo que le pareciera bien o mal. Así se hizo. Sobre el transporte de bicicletas, aspecto mas complicado, aportamos varias soluciones a estudiar: llevarlas en el tren, enviarlas por SEUR, montarlas en el autobús que nos pudiera transportar también a nosotros, pedir un carrillo y que nos llevara alguien cercano, o alquilar un furgón que pudiéramos dejar en Pamplona. Cada uno de nosotros investigó por su cuenta las distintas posibilidades.
Se acercaba el día, a nosotros se unió Celestino Parejo y había que actualizar la situación y ver como estaban las cosas y tomar decisiones. Nos reunimos por primera vez los cuatro, en la terraza del bar de Alejandro. Enrique nos entregó el escrito que había hecho su hijo con las cosas necesarias y centramos la reunión en el transporte de las bicicletas, que era lo más urgente. Tras dar a conocer las distintas gestiones que habíamos realizado cada uno, acordamos que lo mejor sería el alquiler del furgón en Don Benito. Pero había un problema, que había que devolverle al día siguiente en el lugar de origen. Por consiguiente necesitamos a alguien que nos lleve a Roncesvalles y traiga el furgón. Enrique nos aportó la solución inmediatamente, Se lo dijo a su hermano Raúl y éste acepto de “ mil amores “, nos llevaría y se vendría al día siguiente. Problema resuelto y bien resuelto, pues a la postre resulto que Raúl sería una pieza importante del viaje, de la carga, la descarga y el montaje de la bicicleta, además de su amabilidad radiante y la alegría que te transmite. Eso sí, habla tanto o más que su hermano.
Llega el día 16 de mayo, encima de la cama ponemos todo lo que nos vamos a llevar. ¿ Falta algo o sobra ? Hacemos una foto y lo ponemos en el wassap – bendito wassap – para que entre todos nos ayudemos. Qué si el traje de agua, que si el cubre- zapatillas, que en vez de champú llevamos jabón casero, que si uno o dos maillots,...bueno pues lo que sea ya sonará. La suerte está echada , como dijo Cesar al pasar el Rubicon en la guerra de las Galias. “ Alia jacta est “.
Llega Raúl, nos vemos en Alejandro y tomamos unas cervezas para planificar el viaje. Enrique y él irán a las 19 h a por el furgón, que previamente ya había reservado Celestino en don Benito con rebaja incluida, 90 euros por día. Cargaríamos todo, al llegar, en la puerta de mi casa. Así lo hicimos. Raúl con el manejo propio de quien lo hace todos los días, nos enseñó a embalar las bicis. Las cargamos, y después los equipajes, alforjas y demás enseres. Mientras tanto las historias, las ilusiones y las ganas porque llegara el día siguiente eran muchas.
El Furgón durmió en mi cochera para prever cualquier problema de robo u otra circunstancia. Y nosotros nos fuimos a dormir, bueno a intentar dormir. Habíamos quedado para salir a las 5 de la mañana. Pero creo que nosotros, como los niños cuando van a ir de excursión en su etapa escolar, no pegamos ojo. A las cinco en punto estaban todos en la puerta, sacamos el furgón y metió Celestino el coche en la cochera. Y con la ilusión y las ganas de un adolescente, emprendemos la marcha a una aventura deseada y misteriosa.
El primer conductor que se ofrece es Enrique y echamos el primer tirón hasta Maqueda donde paramos a desayunar unas ricas – y no pequeñas – magdalenas que había horneado Amalio el día anterior ...jajaj...Como siempre las conversaciones en el furgón y durante el viaje se centraron en el Camino y las excelencias de los momentos que íbamos a vivir.
Continuamos con el mismo conductor y la siguiente tirada es hasta el área de servicio 103 en la Venta de Almadrones en la provincia de Guadalajara. Tomamos un café en el Restaurante Cafetería de la Abuela Celestina y pasamos por la tienda de Dª Cayetana y sus productos acojonantes, con algunos de ellos se hizo Amalio algunas fotos. Al salir nos juntamos con una excursión de Taiwaneses y llegó el primer momento “ jolgórico “ de los muchos que vendrían después en el Camino. Les invitamos a hacerse una foto con nosotros. Fue decírselo y todos acudieron como moscas. Les cantamos nuestra canción y todos la tarareaban sin descanso. Pasamos un buen rato. Se despidieron efusivamente.
A partir de ahí coge el “ timón de la nave “ Amalio. Con algunos problemas en los GPS que llevábamos, nos “ espetamos “ hasta Agreda en la provincia de Soria tras un pequeño debate si debíamos tirar por Zaragoza o no. Es la hora de la comida y desde que comimos las magdalenas y las ganas que teníamos de meter boca a las comiditas que nos habían preparado, decidimos parar en este pueblo que tenía pinta de ser muy bonito. Antes de ponernos a comer , nos pareció bien realizar un pequeño paseo turístico en coche por el pueblo. Comenzamos por calles , seguimos por calles estrechas y terminamos en calles estrechísimas. Hasta el punto que pensamos que teníamos que dejar el furgón encajonado porque no había forma de doblar en una esquina. Por fin y tras varias maniobras conseguimos salir y buscar un lugar donde comer. Creo que escogimos el lugar más inhóspito y lúgubre de todo el pueblo, en la salida sin nada alrededor, utilizamos como mesa la nevera y como sillas nuestras propias piernas. Ahora eso sí, la comida estaba exquisita. Todos probamos de todo y todo estaba tan rico, que nos pusimos “ como el tio Quico “ ( viva el pareado)
Sin apenas echar una siesta,...jajaja...continuamos la marcha hacia Roncesvalles. La siesta la hicimos en el furgón los no conductores, hay constancia de esos momentos. Así, llegamos a tomar un café a Espinal, ya cerca de la llegada. Enrique y Raúl querían saludar a una amiga suya del año anterior que les atendió muy bien,. No estaba se había tomado un año sabático. Pero le dejaron una foto de los dos con un cartelito escrito por ella donde hablaba de la amabilidad de los dos hermanos.
Aparece Roncesvalles y en medio de la niebla como un castillo encantado en medio del bosque está El albergue de Orreaga es un antiguo Hospital donde asistían a los peregrinos una vez que pasaban los Pirineos. Data del 1127. Ya estamos en el punto de partida del Camino. Inmediatamente a sellar las credenciales y a ponerse en una fila larga, larga para coger litera para la noche. El albergue está regentado por unos holandeses y uno de ellos con cara amable y risueña pasaba una y otra vez, contaba y recontaba y de vez en cuando movía la cabeza, como diciendo, “ no sabemos cuantos se quedarán en la calle “. Bueno al final, a nadie se le deja sin un sitio donde dormir. Por fin nos llegó la hora, nos dieron las literas pero un lugar habilitado al efecto, con muy poca higiene y con unas literas que había que hacer un gran esfuerzo para dormir en ellas. Es lo que había. Así es que haciendo “ de tripas corazones “, nos aposentamos, cerramos los ojos, preparamos la litera y salimos a dar una vuelta por los alrededores.
A Raúl se le ocurrió ir a San Jean Pied de Port, el pueblo francés fonterizo con Roncesvalles. Es un pueblo turístico, muy bonito, que merece la pena ver , desde donde muchos peregrinos inician el Camino. La tarde estaba con niebla, infernal, y frío y la carretera con multitud de curvas. Celestino iba un poco acoj… y yo poco más o menos. Pero el viaje mereció la pena . Echamos la tarde y recorrimos el pueblo.
La cena, con las sobras de las comidas, la hicimos en el albergue acompañados de Emelyn, una ingeniera química de Thenesis ( EEUU ) que nos alegró el momento. Nos dijo que había comido , que no tenía apetito. Pero tras los ánimos a probar los productos de nuestra tierra, comió más que todos nosotros juntos. Hasta se llevó una manzana para el día siguiente.
Y se acabó este largo día. Había que dormir para el siguiente, comienzo de nuestra aventura. Fue una noche para olvidar, entre el cansancio propio del viaje, los ronquidos y la suciedad de las literas, contamos muchas horas – y muchas ovejitas - como pasaban...Mañana será otro día.


Día 18
1ª Etapa ( Roncesvalles – Pamplona )

Descripción de la etapa

Se sale a la N-135, no sin antes apreciar la moderna iglesia de San Bartolomé, Inmediatamente después viene un desvío a la derecha para continuar nuestro camino por la acera, prestando especial atención ya que tras un paso de peatones debemos girar a la izquierda para subir hacia el alto de Mezkiritz. Cruzamos un estrecho sendero de tierra podremos recuperar el aliento mientras disfrutamos de las asombrosas vistas del valle a nuestros pies.
Afrontamos desde este momento una serie de repechos a través de una pista forestal para alcanzar los ochocientos metros en el alto del Erro. Nos veremos recompensados por su ecléctico bosque, repleto de multitud de especies como robles, pinos y abedules. Desde el Alto de Erro hay unas vistas inmensas y luego nos encontramos una bajada incomodísima, con mucha piedra suelta, hasta llegar a Zubiri. A veces incluso escalones de piedra que por momentos te hacen plantearte haber iniciado esta aventura. También nos cruzaremos con una zona de descanso que rememora el fallecimiento de un veterano peregrino japonés. Multitud de rampas con piedras sueltas y de distintos tamaños dificultan este último tramo de la etapa, por lo que debemos prestar mucha atención por donde pisamos durante los cuatro kilómetros de descenso para evitar accidentes.
El puente medieval de la Rabia nos permitirá cruzar sobre el río Arga mientras sus longevas piedras parecen que nos van contando una historia tras otra. Esta construcción gótica ha sido objeto de numerosas leyendas a lo largo de la historia: la creencia popular aseguraba que los animales que rodeaban alguno de sus pilares podían sanar la rabia. Tal es su importancia, que el propio nombre de Zubiri significa en vasco: el pueblo del puente.
Tras haberlo cruzado, nos despediremos de esta localidad para afrontar un nuevo día de caminata. El curso del Arga nos conducirá hacia la pequeña localidad de Ilarraz, donde podremos refrescarnos y rellenar nuestras cantimploras en una fuente con agua potable. A tan solo ochocientos metros pasaremos por otro pequeño pueblo llamado Eskirotz. De nuevo, el río Arga nos acompañará hasta nuestra siguiente parada: Larrasoaña.

Antes de llegar a la siguiente localidad, Irotz, deberemos abandonar el cauce del río durante un pequeño tramo que cruza la N-135 para retomarlo de nuevo más adelante. Así, bajo la atenta mirada del Monte Iturratx, Irotz nos recibe con casas construidas en muros de sillarejo y con numerosos bancos adosados a ellas donde tomarnos un merecido descanso a la sombra.

Nuestra siguiente parada será Burlada, el quinto municipio en cuanto a población de la comunidad de Navarra, por lo que estará provista de todos los servicios que pudiéramos necesitar. Un kilómetro y medio más tarde nos reencontramos con el río Arga, que deberemos cruzar de nuevo en este caso por el puente de la Magdalena. Con esto, hemos llegado a Pamplona y finalizado esta primera etapa.

Anecdotario:
Después de una noche catastrófica por inadaptación, ronquidos, escasez de servicios en el albergue, y cansancio propio del viaje , cada uno durmió lo que pudo, en general poco. A las seis y media de la mañana ya estábamos levantado. La mañana era de niebla, más propia de invierno cerrado que de primavera, pero la ilusión estaba por encima de cualquier variable que se nos presentara. Decidimos ir a tomar el desayuno a Espinal con la esperanza de encontrarnos con Mai y allí montaríamos las bicicletas e iniciaríamos la primera etapa. Antes nos hicimos una foto mítica en el cartel que indica los 790 kms hasta Santiago

Dicho y hecho, montamos las bicicletas, con la ayuda de Raúl y comienza nuestra aventura. Tras una despedida efusiva y llena de agradecimientos hacia Raúl, comenzamos a subir por un camino pedregoso, pero verde y lleno de vegetación, a lo que no estamos acostumbrado por nuestra tierra.
Si a esto le unimos la cantidad de peregrino que iban por el camino, suponía una atención constante a las piedras y a los peregrinos. Continuamente tocando el timbre de la bici para que se apartaran. Menos mal que además lo hacíamos con el grito de BUEN CAMINO que repetíamos una y otra vez,..hasta no sé cuantas veces.

Así llegamos al alto más alto de la etapa “ El alto de Erro “. En este trayecto coincidimos con una grupo de peregrinos que aunque vivían en Barcelona, eran de Llerena y habían vivido en Hernán Cortés y Don Benito. Nos hicimos la correspondiente foto y le cantamos nuestro himno. Les encantó. Luego seguimos el curso del río con imágenes muy bellas y con la alegría de contemplar a peregrinos bañándose como vinieron al mundo, a pesar del frio que hacía.
Cerca de Pamplona, compramos en un supermercado algunas viandas para la merienda y allí a la orilla del rio Argas, en un parque muy acogedor, nos pusimos a comer e hicimos un pequeño balance de la etapa. Se puede considerar una etapa dura e impropia para los bicigrinos por el camino tan estrecho, pedregoso y lleno de caminantes. Pero tiene un encanto especial por los paisajes y por el espíritu de solidaridad y ayuda que se manifiesta cada vez que surge el momento. Además entre nosotros, teníamos a un verdadero motivador del grupo, Enrique , que en cada momento nos daba ánimos y nos instaba a disfrutar del camino y sus momentos. Celestino sufrió mucho con la carga que llevaba, incluso estuvo a punto de caerse en alguna ocasión. Pero son cosas del camino.

La llegada a Pamplona por la ribera del río Arga hasta llegar al centro, donde encontramos el mejor albergue del Camino, al que nos llevo un amable adolescente pamplonica con su bicicleta, El albergue de Jesús y María “. Un albergue municipal regentado por ASPACE, Asociación de paralíticos cerebrales. Es un antiguo conventual que fue abandonado por los Jesuitas, ocupado por OKUPAS y que posteriormente se hizo cargo el Ayuntamiento, a quién se lo cedió finalmente la Compañía de Jesús. Nos dimos una ducha magnífica, nos aseamos convenientemente y nos fuimos a hacer una visita turística por la ciudad, por la calle Estafeta, catedral, ect.

Mientras tanto Celestino aprovecho para averiguar como podía aligerar su pesada carga y como cambiar los pedales de cala, que le habían supuesto un peligro en esos caminos de Dios, bueno de Santiago, por otros normales. Tanto una cosa como la otra las solucionó con prontitud y buena determinación. Lo primero enviando a Santa Amalia parte de la carga con una compañera de su hija y lo segundo en un taller de bicis de Pamplona.

Antes dejamos hecha la colada, pues había servicio de lavadora y secadora. Bueno este servicio al final fue general en todos los albergues. Compramos algo para la cena y con nuestro “ master chef “ nos hicimos una buena y apetitosa cena de pasta. A dormir.




Día 19
2ª Etapa. ( Pamplona – Estella )

En el día de hoy cambiaremos el río Arga por el Sadar, y los robles y hayas por los campos de cereal. Partiremos desde Pamplona con el objetivo de coronar el Alto del Perdón, situado a algo más de setecientos cincuenta metros de altitud. El viento nos acompañó la mayor parte del camino, motivo por el cual fue en esta zona donde se instaló el primer parque eólico de la comunidad foral. No se trata de una etapa larga, pero sí requiere cierta templanza ya que las pronunciadas subidas y los resbaladizos descensos pusieron a prueba nuestra resistencia física. Con la sierra del Perdón a nuestras espaldas, nos reuniremos con nuestros compañeros del Camino Aragonés en la localidad de Obanos, para recorrer juntos la distancia que nos separa de Puente la Reina. Población importante dentro del camino de Santiago debido al puente que mando construir Dª Mayor, esposa de D Sancho I el Mayor ( te acuerdas Celestino ? ) para que pasaran los peregrinos . Sobre el puente se fue enclavando la población hasta llegar a lo que es ahora

En esta etapa los campos de cereal se verán lentamente sustituidos por coloridos olivos y viñedos, presagiando la entrada a la comunidad riojana. A través de una antigua calzada romana, ríos y puentes que esconden siniestras leyendas y pueblos medievales, Estella nos recibirá entre campos de amapolas y trigales.

Anecdotario
Tras una dormida feliz y recuperar la fuerzas debido al cansancio de la etapa anterior, en unas literas con colchones muy buenos , nos levantamos a las 6.30 h.. Cual fue mi sorpresa al ver que ya los peregrinos – caminantes - se habían marchado, sólo quedábamos allí los bicigrinos.

Celestino, como ya os he dicho, se había desprendido de parte de su carga, envíando la a Santa Amalia a través de la empresa donde trabaja su hija Paqui. Pero no contento y satisfecho con eso, facturó las alforjas y el resto de equipaje para que se lo llevaran al albergue de Estella. Así es que las penurias que pasó el día anterior le desaparecerían, sólo que le iba a costar 10 euros. Pero iba tranquilo, y rápido como una moto. Mejoró notablemente su pedalear, su comodidad y su velocidad..

Al salir hicimos un paseo turístico de despedida por la Pamplona tradicional y le dijimos “ hasta pronto “. Desayunamos antes de salir al camino en una cafetería y comenzamos como había sido la primera etapa, con un reguero de gente, muy animados. Conocimos a Antonio, un chico de Cádiz, que a la postre le consideramos un atleta, pues hacía los mismos kilómetros andando que nosotros en bici. Es un fenómeno, todo fibra y buen humor como buen gaditano.
Comenzamos la subida del Alto del Perdón por un sendero estrecho con piedra que daba miedo verlo. El final de ese tramo se puede decir que en vez de hacerlo “ en bicicleta “, lo hicimos “ con bicicleta “. Pero a pesar del sacrificio, fue interesante y plagado de anécdotas. Por fin llegamos al Alto del Perdón, también conocido como Erreniega, situado a una altitud de 1039 metros.
Allí se produce un descanso generalizado por parte de todos los peregrinos y bicigrinos. Había un montón de gente de todas las nacionalidades. Les propusimos hacer una foto todos juntos y de manera espontánea les cantamos nuestro himno “ Resistiré. Fue un espectáculo, las cámaras de fotos y videos estaban a todo “ trapo “. Creo que a partir de ahí nos hicimos un poquito famosos, pues cuando volvimos a ver a algunos de los peregrinos presentes en el alto, nos cantaban el estribillo de la canción. Fue espectacular.

Para la bajada , seguimos las recomendaciones de los carteles para hacerlo por la carretera. Fue una bajada vertiginosa con velocidades por encima de los 60 kms por hora. A partir de ahí y siguiendo por carretera llegamos a Puente de la Reina. Estaban de feria y había música y un desfile de Gigantes y cabezudos. Recorrimos la calle Mayor y llegamos al Puente sobre el río Arga, paso ancestral del camino de Santiago. Allí le tome la lección a mis compañeros sobre la historia de dicho puente. Más o menos, aprobaron todos…..jajaja...

Pero lo mejor del puente fue que una linda y simpática lugareña, procedente de Jaen, Samoa, nos hizo fotos y videos en el puente, cantando nuestra canción. Le encantó y se rió un buen rato con nosotros, Por su simpatía la nombramos Madrina de ese día. El resto del tiempo en esa localidad lo pasamos visitando la Iglesia de Santiago y en la plaza del pueblo nos tomamos unas cervezas que nos sirvió con simpatía y gracia, Jesús, hijo de José y María, un tío simpático donde los haya.

Volvimos al camino y tras otras subidas y bajadas infernales, con rampas que daba miedo, llegamos a Estella. Comimos de nuevo al lado del Río Arga y a buscar albergue. Nos quedamos en el “ Hospital del peregrino “. Ducha, pequeño paseo y el cansancio nos echó a dormir pronto para recuperar fuerzas. Conocimos a Nina, una brasileña, preciosa y simpática.

Día 20.
3ª Etapa: ( Estella – Logroño )


Descripción

Recorreremos los variopintos veinte kilómetros que separan Estella de la localidad de Los Arcos entre olivos, zonas boscosas, desérticas e incluso abandonadas. El único desafío que tendremos que afrontar será la subida a Villamayor de Monjardín y, en algunos puntos, la ausencia de lugares donde resguardarnos.

Vamos en busca de la famosa fuente del vino de Irache, pero antes de llegar a ella debemos dejar atrás otra fuente en donde se señala la localización del albergue de esta localidad. Descenderemos hacia la carretera nacional de nuevo para, tras un pequeño tramo, saciar nuestra sed y brindar con nuestros compañeros de viaje en uno de los dos grifos de carácter gratuito. La elección es nuestra, de uno brota agua fresca y del otro mana vino de las propias bodegas de Irache.

El Camino prosigue un poco más adelante, presentándose ante nosotros dos opciones: la primera, algo más corta y de frente, cruza las laderas de Montejurra por una zona boscosa hasta Luquin y la segunda discurre por el ramal de la derecha hasta Azqueta y Villamayor de Monjardín. Justo antes de alcanzar la cima de Villamayor de Monjardín podremos refrescarnos en la Fuente de los Moros, aljibe que desde el siglo XIII sacia la sed de los peregrinos que ascienden a esta cumbre.

Despedimos la villa medieval entre viñedos y repechos descendentes que dan paso a pistas infinitas sobre los campos de labradío y carreteras secundarias. Son algo más de dos horas en las que debemos armarnos de paciencia, ya que el paisaje puede resultar algo monótono. 

Tan sólo una hora y media nos separa de Los Arcos, localidad a la que accedemos por su calle Mayor. En la plaza de Santa María hacemos un pequeño descanso , tomamos un café y visitamos la iglesia del mismo nombre .

Nos despedimos de la comunidad foral de Navarra para adentrarnos en La Rioja, cuna de los considerados mejores vinos del país. Trayecto repleto de continuos repechos, pero ya tenemos al alcance de nuestras manos la ciudad de Logroño y su caudaloso río Ebro, el primer gran río del Camino.

Debemos cruzar de nuevo la carretera, viendo a continuación unas naves que están justo en el límite entre La Rioja y la comunidad Navarra. A partir de aquí, descenderemos hasta el río Ebro, el cual cruzaremos por un primitivo puente de piedra para emprender los últimos metros del camino por la Rúa Vieja hacia la ciudad de Logroño.

Anecdotario:

Salida a las 9 h., habíamos aprovechado bien la noche. Desayunamos en el albergue y tras las dos etapas anteriores, por camino, decidimos hacer ésta por carretera, a pesar de que Enrique insistía una y otra vez que no tiene nada que ver el hacerlo por camino que por la carretera.

La primera parada obligada nada más salir de Estella fue en las Fuente del vino, de las Bodegas Irache. Como era a primera hora, todos los peregrinos que salíamos paramos en la fuente. Estaba a tope, cada uno bebiendo un trago para probarlo y otros vaciando la cantimplora de agua y rellenándola de vino. Nosotros no bebimos ninguno, me imagino porque habíamos desayunado hacía unos momentos. Aunque Amalio, se quedó con ganas y le fue pesando durante toda la etapa.

Cambíamos de paisaje, de cereales a viñedos. Por cierto tremendamente bien cuidados. En la carretera nos encontramos con un matrimonio Belga y un amigo. Hicimos una parada conjunta y algunas fotos. Eran muy simpáticos y llevaban la etapa muy bien organizada. Nos dio un poquito de envidia. Pues nosotros fuimos un desastre en ese sentido. De hecho, Amalio se perdió durante un momento porque se tiró por otra carretera. Rápidamente se subsano la pérdida.

Llegamos a Los Arcos, hicimos una visita turística por el pueblo y sus monumentos más importantes. Estaban de fiesta, por la tarde había suelta toros por las calles y los mozos del pueblo que aun no se habían ido a sus casa tenían una buena tajada y ganas de cachondeo. Allí nos volvimos a encontrar con Nina, Le dio mucha alegría.

Entramos en Logroño por el puente del rio Ebro y justo a la salida, hacia la derecha estaba el albergue municipal en pleno barrio histórico de Logroño. Tras hablar con Manolo, hermano de Pedro, mi yerno, y aposentarnos en el albergue, nos fuimos a comer de menú al Bar Moderno, famoso en Logroño por su antigüedad.

Un rato de digestión, hicimos la colada y nos fuimos a tomar café a la plaza de la Catedral, donde habíamos quedado con Manolo. Pasamos un rato muy agradable con él. Pues nos hizo un “ free tour “ por la ciudad, visitando los lugares más notables, incluida la plaza de “ los huevos del Espartero “ . Posteriormente , nos llevó a la zona de las tapas, la calle Laurel y San Juan, donde degustamos los encantadores vinos de Rioja, uno de crianza que estaba riquísimo y otro joven que no le andaba a la zaga, con sus respectivas tapas, todas ellas riquísimas. Desde aquí nuestro agradecimiento a Manolo por el rato que nos hizo pasar. Él se tuvo que marchar para atender a sus hijos y nosotros seguimos un rato más degustando tapas. Vimos al gaditano con Nina paseando por las calles de Logroño. ¡ Qué buena pareja hacían ! No sabemos como terminarían la noche...jajaj..

A la vista de la hora, cenamos unas raciones, de nuevo en el Bar Moderno con otra buena copa de vino. Bueno Celestino se tomó su zumo,. El camarero decía “ pero hombre como vienes a Logroño a tomar zumo “. Mientras cenábamos, vimos el partido de la final de la Euroliga de baloncesto entre Madrid y CSK de Moscú. Faltando tres minutos para terminar nos tuvimos que marchar al albergue porque se cerraba. Dormimos más o menos bien y se acabó la tercera etapa.                            

Día 21
4ª Etapa. ( Logroño – Belorado )

Caminamos sobre pendientes de carácter moderado, rodeados de viñedos y árboles coloridos llenos de fruta. Cruzaremos por multitud de pueblos vinculados al Camino, para alcanzar el municipio de Nájera, denominación heredada de los árabes, Náxara, que significa “lugar entre peñas” o “lugar al mediodía”. Fue aquí donde Sancho III dispensó en el siglo XI el conocido fuero de Nájera, situando a esta localidad como uno de los primeros fueros de España y constituyendo las bases de la posterior legislación navarra y del derecho nacional. Esto contribuyó notablemente al desarrollo de la ciudad, convirtiéndola en punto clave del Camino a Santiago.

A través de un cómodo paseo, caminamos a la sombra de sus árboles durante unos dos kilómetros para llegar a otro parque, en este caso el de la Grajera. Es la zona perfecta para tomarse un pequeño descanso a la vera del embalse, del mismo nombre, construido en el siglo XIX para acumular el agua procedente del río Iregu y regar los terrenos colindantes, siendo una de las pocas zonas húmedas de toda la Comunidad.

Casi sin darnos cuenta ascenderemos al Alto de San Antón, desde donde podremos vislumbrar el valle arcilloso de Najerilla, a algo más de veinte kilómetros de Nájera. Descenderemos dejando atrás las bodegas de vino de Dinastía Vivanco para salvar la N-120 a través de un paso subterráneo. Llegamos entonces al cerro donde se emplaza una de las más famosas historias del Camino (donde actualmente hay un repetidor de telefonía): la batalla entre Roldán y el gigante Ferragut, en el Poyo (colina) de Roldán. La leyenda dice que en el castillo de Nájera vivía un fuerte e inmenso gigante descendiente de Goliat. Un día, estando el gigante sentado a las puertas de su castillo, Roldán lo divisó desde la colina y le tiró una piedra que pesaba dos arrobas (unos veintidós kilos). Esta impactó en la frente de Ferrugat, derribándolo estrepitosamente.

Nos ponemos en marcha para dirigirnos hacia la siguiente localidad mágica del Camino: Santo Domingo de la Calzada, donde según la leyenda se obró el milagro del gallo y la gallina. Esta novena etapa discurre entre extensos campos de cereal y zonas agrícolas, y es junto con la anterior, una de las más largas del Camino Francés. Pero esto no supondrá un problema para los ya experimentados peregrinos, porque la ruta jacobea nos recompensará con bellos paisajes y de nuevo mágicas historias.

Estamos dejando atrás La Rioja y los campos de cereal típicos de Castilla nos lo demuestran. Nos quedan por delante unos duros kilómetros donde, la ausencia de servicios y a través de senderos sin sombra alguna, nos hará desear aún más si cabe llegar a nuestro destino. Un merendero nos servirá para recomponerse y poder proseguir en buenas condiciones hacia Cirueña, tras haber bordeado un campo de golf y un área residencial de nueva construcción.

Tras un tranquilo paseo entre campos de cereal vislumbramos por fin la majestuosa catedral de Santo Domingo de la Calzada, declarada...............Bien de Interés Cultural, fue construida sobre una primitiva iglesia románica en el siglo XII, predominando una amalgama de estilos arquitectónicos (desde el románico hasta el barroco o gótico). Frente al sepulcro, podremos rememorar la leyenda del gallo y la gallina. Según crónicas populares, en el siglo XIV una joven riojana se enamoró de un peregrino alemán que se hospedaba con sus padres en una posada, pero esta es rechazada. Por despecho, coloca una copa de plata entre sus pertenencias y posteriormente lo acusa de robo. Como respuesta, el muchacho es condenado a la horca pero, tras ser ajusticiado injustamente, abre los ojos y les dice a sus padres que está vivo gracias a la gracia del Apóstol. Cuando sus progenitores se disponen a comunicárselo al regidor, el cual estaba comiendo en ese mismo momento unas aves asadas, este proclama: “vuestro hijo está tan vivo como este gallo y esta gallina que me disponía a comer antes de que me importunarais. Inmediatamente después, las aves salen cantando y volando del plato, dejando a todos los presentes petrificados. Así nació el dicho de “en Santo Domingo de la Calzada, donde cantó la gallina después de asada.

Dejamos atrás los viñedos de La Rioja para dar paso a los extensos campos de cereal de Castilla y León. Al igual que en el día de ayer, no tendremos que salvar grandes desniveles, pero sí que algún que otro cruce peligroso por carretera. Cruzaremos por varios pueblos bien abastecidos que nacieron a la vera del Camino para llegar a Belorado, al abrigo de la Sierra de la Demanda.

Anecdotario

Salimos a las 8.30 h. Ya se habían marchado los caminantes. Siguiendo las conchas colocadas en el suelo que nos indica la dirección, reanudamos el camino. Antes de salir de la ciudad paramos a desayunar en una cafetería – pastelería que tenía buena pinta. Unos guardia civiles que también estaban desayunando allí nos indicaron por donde salir.

Para no ser menos que en las anteriores, empezamos con una subida hasta llegar al pantano de Grajera, un embalse y un paraje repleto de árboleda para la expansión de los riojanos.. Allí nos paramos a hacer unas fotos y se nos unieron dos mejicanos, Gerardo, un tío cachondísimo y Jaime, un médico de urgencia pero menos cachondo que su compañero, aunque también tenía su punto. Ambos vivían en EEUU , en Texas y se conocían por sus mujeres que eran amigas, Susana y Paula.

Continuamos camino entre maravillosos viñedos, cuidados con esmero como lo estaban hacíendo unas trabajadoras, “ la poda en seco “ , que consistía en dejar sólo dos sarmientos para que la uva fuera de mayor calidad. Disfrutamos a rabiar con los impresionantes viñedos. Enrique , como siempre, tenía ganas de hacerse una foto en medio de un viñedo. Así es que aprovechando uno, fantástico, nos hicimos la foto con “ Shang Huichan “, para nosotros Mari Trini. Fue nombrada madrina del día.

Seguimos entre viñedos y parajes preciosos. Cada vez se hacía más espeso de vegetción el camino, llegaron algunas rampas y en una de ella a la sombra de la arboleda nos encontramos con un cantante, cantaautor o canta camino...un tío curioso que decía llamarse VISER, Vida y ser. Tenía una filosofía de vida que poco encaja en las mentes materialistas y aferradas al dinero de la actualidad. Cantamos y bailamos al son de su guitarra. Gerardo, el mejicano nos hizo un vídeo que merece la pena verlo. Mientras grababa se partía de risa. Fueron momentos mágicos para la historia. Nosotros, como no podía ser menos le cantamos nuestro himno y la canción dedicada a Santa Amalia. En ese momento nos comentó que él había estado por Zafra y Almendralejo y que le encantaba Extremadura.

Continuamos el camino y llegamos a Najera. Atravesamos el rio Najerilla y nos adentramos en el pueblo para conocerlo. Una vuelta rápida y en la ribera del río nos tomamos unas cervezonas con los mejicanos que nos sentó de mil maravillas. Jaime nos ofreció algún reconstituyente para coger energía. De nuevo volvimos a coincidir con Nina, la brasileña, chica encantadora donde las haya.

Continuamos el camino con Gerardo, pero nos abandonó en Cirueña. Pues ellos tenían reservado allí para quedarse. Nosotros continuamos hacia Santo Domingo de la Calzada. Al llegar un señor, muy agudo, nos indicó que si queríamos dejar las bicis, él tenía un espacio para ello. Pero a cambio había que comer en el Restaurante donde él había sido cocinero. Así lo hicimos, La comida fue exquisita, casera, de primer plato podías elegir entre caparrones ( me los había recomendado Manolo en Logroño ), son unas judías negras que estaban riquísimas, patata a la riojana y ensaladas. Cada uno eligió lo que quiso. De segundo plato comimos secreto, bacalao y pollo. Nos pusimos como “ el tio Quico “. Pero quién continuaba la marcha después de tan suculenta comida ?. No obstante, como nos encontrábamos fuertes físicamente decidimos seguir, no sin antes pasar por la concatedral para ver si cantaba el gallo y la gallina. Estaba cerrada y continuamos. Perdidos por aquellos parajes llegamos a Grañón , un pueblo pequeñito a la salida para Belorado, donde una madrileña que leía y hacía reflexión, nos hizo una foto de recuerdo.

Llegamos al Albergue “ El corro “ de Belorado, mediocre. Le dimos de nota un seis. Pero descansamos muy bien porque los kilómetros de la cuarta etapa habían hecho mella en nuestras piernas.



Día 22
5ª Etapa . ( Belorado – Hontanas )

Descripción:

La etapa de hoy transcurre entre paisajes de montaña y solitarios caminos donde poder desconectar y abandonar a nuestros pensamientos. Al principio transcurre sin apenas repechos entre pequeños pueblos típicos del Camino, y luego comienza desde Villafranca a ascender a los Montes de Oca. Este ascenso transcurrirá por los conocidos como Montes de Oca, entorno de gran belleza pero que supondrá un tramo complicado dadas sus subidas rompepiernas. Se considera a estos montes el paso natural entre las planicies de los valles riojanos y la meseta burgalesa, atravesando el Sistema Ibérico. En la antigüedad, además de la dificultad intrínseca de sus fuertes pendientes, los peregrinos tenían que hacer frente también a los malhechores que acechaban en los matorrales dispuestos a robarles sus pertenencias. Hoy en día, la soledad de estos bosques invita a desconectar y a disfrutar del paisaje, lleno de hayas, robles y fresnos.
Continuando a través de una pista forestal, pasamos por un monumento a los caídos en la Guerra Civil Española y gracias a un pequeño puente sortearemos el río Catarrón. Debemos hacer un último esfuerzo para ascender al Alto de la Pedraja, a unos 1.150 metros Tan sólo los árboles y el murmullo del viento nos acompañarán en este tramo con vistas ya a San Juan de Ortega.

En esta etapa de algo más de veinticinco kilómetros transcurriremos por terreno prácticamente llano, típico de las tierras de Castilla. El trazado original no cruza Atapuerca pero aquellos peregrinos que deseen visitar los yacimientos tienen a su disposición una variante señalizada.

La subida a Atapuerca no es muy pronunciada pero el firme puede jugarnos una mala pasada. Coronaremos la zona más alta de esta etapa en la Cruz de Madera, desde donde podremos apreciar toda la llanura castellana hacia el sur y hacia el otro lado nuestro objetivo de hoy: Burgos. Fue esta llanura la que presenció la batalla de Atapuerca, que decidió la distribución del territorio español del siglo XI.

Siguiendo el tramo industrial que da acceso a Burgos, nos desviamos por un paseo fluvial para luego enlazar con la ruta tradicional en la ciudad bañada por el río Arlanzón. Ya estamos a las puertas de la ciudad, lugar donde se asienta la impresionante catedral de Santa María de Burgos, del siglo XII y de patrón claramente gótico. Alberga tesoros de incalculable valor, arquitectónicos, pictóricos y escultóricos, así como el sepulcro del mismísimo Cid Campeador.

Abandonamos la ciudad despidiéndonos de su seña de identidad, la catedral de Santa María, por la calle Fernán González, situada en su parte posterior. Tal y como hacían los peregrinos medievales, cruzamos la puerta de San Martín para salir del antiguo recinto amurallado. Este arco también recibió el nombre de Puerta Judadera, ya que tras él se encontraba el barrio judío burgalés.

Tras pasar por Hornillos del Camino entre sendas interminables y la única sombra de nuestra bicicleta aparece la cruz de Santiago nos animará a continuar hacia San Bol, localidad por donde no discurre la ruta pero cuyo desvío está a escasos metros. Si proseguimos, ascenderemos por una senda pedregosa, cruzaremos una carretera y nos internaremos en un sendero que nos llevará a Hontanas, oculta entre valles.

Anecdotario:

Al salir de Belorado, Celestino tuvo algunos problemas con su equipaje, pero se solucionó con prontitud. Ya tenemos delante de nosotros verdaderas extensiones de campos de cereales, otra bellleza más de los diversos entornos del camino.

A los pocos kilómetros de salir , en una fuente donde paramos todos los peregrinos y bicigrinos a repostar nuestros bidones, a un chino se le cayó el móvil al beber agua. Pero no hizo ningún gesto que determinara su contrariedad y la intención de cogerlo. Medimos con un palo la profundidad de la fuente y un chico belga se quitó la camiseta y consiguió coger el móvil. Luego vimos al chino por el camino y Enrique se lo dijo por si quería recuperarlo.

Más adelante a la altura del siguiente pueblo, Espinosa del camino, nos encontramos con un señor italiano de 76 años y su hija, que iban en bicicleta haciendo el camino de Santiago. Aunque con bastante sacrificio, este señor, Ovidio , conseguía subir las más crueles de las pendientes. Nos paramos con ellos y echamos un rato muy interesante.

Comenzamos a subir los Montes Oca entre un bosque y un camino de ensueño, digno del mejor cuento de aventura., pasamos Villafranca y desde un mirador observamos la maravilla de los Montes Oca y sus espesos bosques de robles. Unos metros de descanso a las piernas y por fin, tras una larga y dura subida, conseguimos llegar al Alto de la Pedraja de 1140 metros de altura.. Fue un momento importante para rememorar la historia reciente de España, la cruel y horrible guerra civil. Leyendo las textos que hay en el monolito y viendo la fosa común de los fusilados en ese lugar, los pelos se ponen de punta y hace pensar la dureza de la guerra y lo que hemos conseguido en pocos años, la democracia y la libertad.

Pasado el punto más alto de la etapa, pensábamos que ya se habían terminado las cuestas , pero no entre un robledal inmenso cargado de brezos a un lado y a otro del camino teníamos una nueva subida, corta, pero infernal. Me tuve que bajar de la bici, y Enrique vino a ayudarme porque apenas podía subir la bici por esa pendiente. Posteriormente tuve que hacer yo lo mismo con una chica alemana, simpática que apenas entró en la pendiente, se bajó de la bici. Bajé a ayudarla y jamás he visto una persona más agradecida. Nos hicimos una foto de recuerdo, censurada durante algunos días por Enrique, que representa los valores más dignos del camino, la ayuda y la solidaridad.
Una vez pasada las duras pendientes entramos en un camino más llano, donde estaban cortando árboles de robles y pinos. Nos llamó la atención un montón de troncos apilado y rememorando de nuestro subconciente nuestros orígenes de simios, nos subimos encima de ellos. Nuestra curiosidad se quedo eternizada en una foto que nos hizo el Chinito de Hon Kong.

Más tranquilos y sosegados llegamos a San Juan de Ortega, donde la mayoría de los peregrinos hacen su parada para repostar, tomar algo o comer. Nosotros decidimos tomarnos unas cervezas. La terraza estaba muy animada. Enrique , como siempre, se entrometió con un matrimonio canario,...de Gran Canaria , y su cuñada. Eran aparentes de verdad y allí casi sin pensarlo formamos otro de los momentos más emotivos del Camino. Comenzamos a cantar lo nuestro, los canarios rápidamente se unieron a nosotros. Cantaron el estribillo y al final resonaban los aplausos en toda la terraza y alrededores. Tal fue el momento de euforia, que decidí, en plan de broma, pasar la gorra entre el público presente. Fue también momento mágico. Los canarios nos hicieron un video y prometieron acudir a nuestro blog de los Ciclozumos. Luego nos volvimos a encontrar y el saludo era, ademas de la típica frase“ buen camino “, el estribillo de “ resistiré “. Qué bien lo pasamos.

Tras la subida de Atapuerca, decidimos coger la ruta alternativa para entrar en el museo. Cuando llegamos había chicos de distintos Institutos de la zona y de Madrid. Lo cierto es que recorrer el museo es una buena lección de historia para los chavales y para nosotros. Como niños disfrutamos y durante unos minutos nos convertimos en personajes de la prehistoria, sintiendo sus viviendas , sus formas de vida y cogiendo los utensilios que utilizaban para la supervivencia.

La llegada a Burgos, como siempre un poco caótica, por el tráfico. Entramos por el barrio de Gamonal, calle Vitoria, otrora recorrida por mí cuando vivía mi hermana Marisa por aquellos Lares. Nos fuimos al centro Comercial de Alcampo para comprar las viandas de la comida y en un paraje cercano nos pusimos a comer.

Siguiendo el Río Arlazón, por el Espolón, llegamos a la impresionante Catedral, cuna y representante del más puro gótico de España. En la explanada de la catedral conocimos a dos monjitas Neocelandesas, Josefina y María, simpáticas y guapas. Entablamos con ella conversación y las propusimos que nosotros le cantábamos nuestro himno y ellas nos cantarían después algo a nosotros. Así lo hicimos. Pero lo mejor, fue su canción, con voz angelical, preciosa, nos cantaron una canción a su Madre María, - no podía ser menos, - en su idioma autoctono , el MAORI. Fue espectacular. Otro momento para el recuerdo.

La salida de Burgos no tiene nada que ver con la entrada (por polígonos) ya que es hermosa e invita a continuar el camino. De Hornillos del Camino hasta Hontanas: es un tramo de ascenso y que además cuenta con el piso desfavorable para el peregrino: piedras, irregularidades. Hontanas parece que no llega nunca, a esto contribuye el hecho de que la localidad se encuentra en una depresión y a que una señal informa de que Hontanas está a medio kilómetro cuando realmente queda kilómetro y medio.

Llegada, por fin al albergue, por cierto muy bueno. Lavamos las bicicletas y dejamos el engrase para la mañana siguiente. Cena y a la cama.
                   

Día 23
6ª etapa: ( Hontanas – Sahagún )

Descripción.

Fiel reflejo de la etapa anterior, en el día de hoy seguiremos por infinitos senderos rodeados de campos de cereal; sin un solo árbol a la vista donde resguardarse del sol o del frío y la lluvia. Dejamos Hontanas a lo grande, por su calle Mayor. Deberemos cruzar una carretera para tomar una senda de tierra a mano derecha, la cual seguiremos durante algo más de cuatro kilómetros hasta toparnos de nuevo con el asfalto. Por la carretera P-4311, carretera tranquila aunque con ausencia de arcen, llegamos al Monasterio de San Antón, hoy un albergue privado, nos espera unos metros más adelante el municipio de Castrojeriz. Inicialmente, este convento fue el palacio del rey Pedro I de Castilla, pero poco tiempo después fue cedido a la orden de los antonianos.

Tras esta visita obligada, abandonamos el pueblo volviendo a la carretera p-4311 para llegar primero a Mota de los judios y posteriormente a Lantadilla. Aquí se produce un error de programación . En lugar de ir a Frómista y el Canal de castilla, cogemos dirección a Osorno. La lluvia y la falta de programación nos causó una mala pasada. Así es que desde Osorno y por indicación de los lugareños, cogimos la A-231 para llegar a Carrión de los Condes. Nos perdimos una parte bonita y misteriosa del camino de Santiago. O, a lo mejor lo hicimos para tener que volver el año que viene. ¡ Quién sabe ?

Salimos de Carrión con la solitaria compañía de los chopos, tendremos que recorrer otros cuatro kilómetros más para llegar al primer alto de hoy: Calzadilla de la Cueza, donde suele ser parada obligatoria para comer algo o comprar víveres.
Pisamos momentáneamente asfalto para volver a la senda paralela a la carretera nacional hasta un área recreativa donde se nos presentan dos opciones: continuar por la nacional hasta Lédigos, tras cruzar la carretera y tomar un desvío hacia la derecha, o abandonar esta vía para adentrarnos en una pista que, tras girar a la izquierda después de superar el área recreativa, enfila hacia una iglesia parroquial. No existen grandes diferencias entre ambas alternativas, ni de kilometraje ni de dificultad.
El asfalto nos dirigirá hasta una pista, donde los extensos campos de cereal nos acompañarán hasta nuestra llegada a Moratinos. Proseguimos hacia Sahagún, paralelos de nuevo a la carretera nacional 120. Por fin llegamos al centro geográfico del camino de Santiago

Anecdotario.

Fue la etapa más larga, tediosa, complicada y fantasma de cuantas hicimos en el Camino. Pero hasta eso tiene su encanto. Tras el engrase de las bicicletas, por cierto que nos lo agradecieron mucho y con una climatología cambiante, pues podía pasar de todo, salimos de Hontanas dejando atrás el burgalés Puente de Fitero sobre el río Pisuerga. Ya en Castrojeriz se evocan los recuerdos de la época de la maligna enfermedad gangrenosa del fuego de San Antón que la Orden de los Antonianos curaban milagrosamente.

Camino de Mota de los Judios, se produce lo que temiamos, comienza a llover y debido a la intensidad de la lluvia nos adentramos en el pueblo, muy pequeño, debajo de unos soportales donde un señor mayor se brinda a ayudarnos. No hay ninguna tienda donde comprar un impermeable y algo para resguardar las zapatillas. Así es que él se marcha a su casa y vino cargado con bolsas de plástico para cubrir las zapatillas y algunas grandes que nos sirviera de impermeable. Yo me puse mi pantalón impermeable y mis cubre zapatillas y cuando parecía que escampaba, nos pusimos en carretera. Pero lo cierto es que era incómodo y difícil seguir en esas condiciones.

Al llegar a Lantedilla le indique a Enrique que teníamos que seguir dirección Frómista, pero entre la lluvia y la poca planificación que habíamos hecho de la etapa, continuamos por la P-4311 hacia Osorno, donde volvimos a intentar la compra del impermeable. Por fín lo conseguimos. Mientras Amalio y Celestino hacían esas compras, entramos en un supermercado para reponer fuerzas con unos dulces que nos sentó a gloria. Mientras tanto un amable pescadero nos informó del itinerario que teníamos que seguir a partir de ese momento y nos contó que él también había hecho el camino, pero a caballo.

Siguiendo las instrucciones del pescadero, cogimos la A-231, para seguir la dirección hacia Carrión de los Condes, dónde nos volvimos a encontrar con el camino y con los caminantes. Hicimos una visita turística a la localidad y decidimos comer de menú en el restaurante La Corte. Aparcamos las bicis en el patio del restaurante. Nos metimos “ pal chaleco “ un menú muy bueno, con un segundo plato a base de codillo al horno. Estaba exquisito.

Pero luego lo pagamos con crece , con el sopor de la digestión continuamos por los verdes cereales y las largas rectas. Creo, sin temor a equivocarme que hicimos la siesta, en el amplio sentido de la palabra, montado en la bicicleta. Tras varios kilómetros y un sueño de mil demonios llegamos a Calzadilla de la Cueza, llamada así por el río Cueza. Por cierto este río lo atravesamos en muchas ocasiones. Se parece a nuestro río Rueca.

Entramos en el pueblo a saludar a la dueña y una socia. Ni una ni otra se encontraban en ese momento. Nos tomamos un café para espabilarnos y continuamos camino, dejando Palencia atrás y metiéndonos en León. La pesadez del camino y las piernas después de 106 kms, nos pedía descanso y llegar cuanto antes a Sahagún. Accedimos al casco urbano dirección a la calle Ronda de la Estación, tras cruzar por un paso elevado sobre la vía del tren, llegamos al albergue Viatoris. Bien de instalaciones, pero un poco inhóspito. Nota 6. Salimos a comprar algo para la cena, y a dormir a pierna suelta.
          

Día 24
7ª Etapa: ( Sahagún – Villadangos del Páramo )


Descripción:
Palencia nos da paso ya a la provincia de León, por la cual discurre la mayor parte del Camino Francés, nada más y nada menos que doscientos quince kilómetros. Tras superar Sahagún el Camino se bifurca, ofreciéndonos dos alternativas para llegar finalmente a El Burgo Ranero, parando previamente en Bercianos del Real Camino.
En este caso, los árboles nos proporcionarán sombra y cobijo por la senda que discurre paralela a la N-120. Unos cuatro kilómetros más adelante es conveniente prestar atención a una bifurcación que puede dar lugar a error, debemos de dirección Bercianos, no tomar el desvío a Calzadilla de los Hermanillos. Continuaremos por una senda elaborada especialmente para los peregrinos durante algo más de treinta kilómetros. Tan sólo unos kilómetros más y entraremos ya en Bercianos del Real Camino, donde una fuente con agua cristalina da paso a su calle Mayor.
Retomaremos la senda de tierra paralela a la carretera entre campos de cereal y alguna que otra área recreativa, pero sin toparnos con núcleos habitados hasta al menos diez kilómetros desde El Burgo Ranero, localidad que alcanzamos tras unos siete kilómetros de caminata desde Bercianos del Real Camino. 

Seis kilómetros nos separan de Mansilla, tal y como recoge el refranero popular: “la legua bien medida, de Reliegos a Mansilla”. Cruzamos la N-601 y un canal de riego para entrar de lleno en la amurallada Mansilla de las Mulas, situada en un valle bañado por el río Esla. Accederemos al núcleo urbano como los antiguos nobles, por la Puerta del Castillo; Es en este punto donde confluyen la ruta jacobea y la antigua calzada romana. Fue un enclave muy importante ya desde el siglo XII, ya que suponía un punto estratégico para los intereses reales y la defensa de las ciudades de Oviedo y León.

Tras tomar esta pista, pasamos por el canal de Arriola y posteriormente salvamos la autovía por un túnel para seguir de frente y alcanzar Arcahueja. Pasaremos de nuevo por otra área de descanso, en este caso la de Valdelafuente y, tras dejar a mano derecha un cementerio, giramos a mano izquierda en el cruce.

Nos adentramos así en el polígono industrial de León situado a las afueras de la ciudad, circulando por una pasarela peatonal para evitar la carretera nacional. Aún tendremos que cruzar por Puente Castro, barrio periférico separado de la ciudad por el río Torío, el cual traspasamos para tomar la avenida Alcalde Miguel Castañón. Así llegamos a la plaza de Santa Ana, donde continuaremos por la calle Barahona y Escurial y llegamos a la plaza de Santa Ana, viéndonos recompensados en todo caso por la majestuosidad y belleza de la ciudad leonesa.
Abandonamos León por el Parador de San Marcos, en cuyas inmediaciones se encuentra el río Bernesga, pasando antes por la Real Colegiata de San Isidoro. Por cierto muy parecido el entorno a los Jerónimos de Lisboa.

Anecdotario:

Con buena climatología salimos de Sahagún por camino. La carretera nos había quemado el día anterior. Gran parte del camino de esta etapa va paralelo a la carretera. Salimos a las 8h., con intercambios de emociones con tres ciclistas portugueses de Coimbra, nos hicimos una foto en la puerta del albergue y nos deseamos Buen camino.

Etapa llana con algunos montículos aislados, pero muy animada de caminantes y bicigrinos. A las dos horas de salir hicimos una parada en un descansadero del camino con sus mesitas incluidas y allí conocimos a dos italianas de Venecia, una joven, Mikela y otra mayor y jubilada, Ana Mari,….Enrique con la discreción y el desparpajo que le distingue le preguntó si era su madre. Noooo, había sido su compañera de trabajo. Mikela era una chica encantadora y muy habladora. Hicimos “ buenas lias “ con ellas y pasamos uno de los buenos ratos del camino. Como suele suceder le contamos nuestra historia ciclozumera y le cantamos nuestro himno. Se lo pasaron fenomenal, foto y video incluido, nos despedimos de ellas hasta el próximo año. Para ellas terminaba su aventura en León con mucha pena, pero con mayor gloria. Decían que al próximo año vendrían a terminarlo. Fue un momento mágico más de nuestra andadura.

Por fin llegamos a Mansilla de las Mulas, accedemos por la puerta del castillo y llegamos a la plaza del Ayuntamiento, donde nos hacemos algunas fotos para el recuerdo y reanudamos la marcha por esos caminos largos e interminables, donde volvimos a tener otro momento de jolgorio con cuatro coreanas, nos selfiamos y nos despedimos de forma muy alegre con el grito de Viva Corea por parte nuestra y viva España por parte de ellas.

Al llegar a León, nos desviaron por obras en la carretera hacia un camino empinado y toruoso. La baja fue infernal, yo, como es habitual en mí, el último y con más miedo “ que siete viejas “. Por fin entramos en León y llegamos a la plaza donde contemplamos tres momentos de la historia, el Museo Medieval, el Mueso Gaudí y la Catedral. Coincidimos con una manifestación de pensionistas protestando por las pensiones... En la plaza de la catedral, bajo el rótulo con las letras que componen la palabra LEON, “ abarrotá “ de gente cantamos nuestro himno que retumbaba en todas partes. Llamamos la atención a cuantos viandantes pasaban y a los que estaban sentados en la plaza. Tras nuestra canción recibimos el mayor de los aplausos que habíamos recibido hasta ahora.

Pasamos un buen rato en León, por el Barrio Húmedo, un lugar donde hay más bares por metro cuadrado de toda Europa. Como algunos ya ´nos conocían de la plaza, nos volvieron a pedir que les cantáramos. Cuando les contamos nuestra historia como jubilados ciclozumos, se quedaron maravillados y perplejos. Fueron ratos curiosos y llenos de sensibilidad y ternura por parte de la gente. Al salir del barrio, un grupo de jubilados con los que hicimos amistad, nos despidieron con gran entusiasmo desde el bar donde tomaban unas copas.

Al salir de León, en Mercadona compramos una empanada de atún y en las afueras en un parquecito de una urbanización nos la comimos ante la atenta mirada de una madre y su hijo. Intercambiamos conversación con ellos y al retirarse se despidieron con un cariñoso Buen Camino.

Iniciamos la jornada de la tarde con el sopor del día anterior, “ siesta ciclil “. El camino era horroroso y paralelo a la carretera nacional 120. Estuve a punto de tener un percance peligroso, se me salio la rueda delantera del camino hacia una acequia que había a la derecha. Pero se quedó en susto, me pude hacer con la bicicleta y la rueda trasera la pude mantener en el camino.

Con una amenaza imminente de tormenta, decidimos parar en Villadangos del Páramo. Buscamos albergue, tuvimos habitación para nosotros solos. Hicimos la colada, la cena y a descansar. Puntuación del albergue : 6.
               

DÍA 25
8ª ETAPA: ( Villadangos del Páramo – Astorga )

Descripción

Retomamos la pista paralela a la N-120 durante al menos otros ocho kilómetros, hasta alcanzar Hospital de Órbigo. Al rato de emprender la marcha por el ya conocido sendero próximo a la carretera. Seguimos de frente y tras superar el canal de Cerrajera nos alejaremos un poco de la carretera a mano derecha para aproximarnos ya a la vía provincial que da acceso a Hospital de Órbigo.

Cruzamos por lo tanto sin temor el puente que da acceso a Órbigo y recorreremos de punta a punta su calle principal. Al llegar a su fin, nos encontramos como en el día de ayer con dos opciones: continuar de frente por la ya conocida pista de la N-120 o torcer a la derecha y discurrir entre los pequeños pueblos de Santo Toribio y San Justo de la Vega. Es probable que la primera alternativa no resulte muy atractiva, dada la cantidad de kilómetros que hemos recorrido en días anteriores por ella, por lo que lo más usual es desviarse a mano derecha y poner rumbo a Villares de Órbigo. A cambio, tendremos que caminar un par de kilómetros más. Esta pequeña localidad cuenta con algunos servicios, como una farmacia o un bar donde descansar, pudiendo visitar también su iglesia dedicada a Santiago el Mayor. Salimos del pueblo por un sendero que asciende hasta toparnos con una carretera local, muy cerca ya de Santibáñez de Valdeiglesias.

Seguimos por terreno llano durante un poco más hasta alcanzar el crucero de Santo Toribio, excelente punto desde donde poder apreciar toda la belleza de Astorga y el monte Teleno. Tendremos que descender de esta cumbre para acceder a San Justo de la Vega, localidad adyacente a Astorga. Aquí podremos encontrar múltiples establecimientos en su calle Real.

Deberemos cruzar por una pasarela sobre la vía ferroviaria para afrontar los últimos metros antes de entrar en la ciudad, tras una rotonda decorada con su nombre romano, Asturica Augusta. Subimos hacia la calle Perpetua Socorro y nos desviamos a mano izquierda, para poder visitar la plaza del ayuntamiento.

Anecdotario:

Salida del Albergue de Villadangos del Páramo con un tiempo dudoso. Nubes grises presagiaban que podía ser una etapa pasada por agua. Una kilómetros por camino y otros por carretera. Pero siempre nos acompañaban los nubarrones grises que poco a poco iban inundando nuestro cielo. Mirabas hacia arriba y parecía que hablaba la nube diciéndonos, “ ciclozumos hoy no os escapáis, os vais a mojar y surgirá la duda entre vosotros “.

Pasamos por el primer pueblo Puente y Hospital de Órbigo, o del “ Passo Honroso “ lugar mágico y entorno ideal para refrescar la historia y la memoria. En este puente se han celebrado numerosas batallas entre suevos y visigodos, y musulmanes y cristianos.

Más adelante nos hicimos varias fotos con unas panorámicas de Astorga muy interesantes, en una cruz y con la estatuas de unos peregrinos, bebiendo y con el garrote de caminar. La entrada a Astorga tiene una pendiente bastante pronunciada donde nos encontramos con nuestros amigos “ Los coreanos, Bailamos el Chuan Chuan….son muy risueños.

Así fue, a medida que nos íbamos acercando a Astorga comienza a llover, cada vez con más intensidad, hasta que se convirtió en un gran chaparrón. Refugiados en un soportal de la bella ciudad, comienzan las dudas y las deliberaciones, mientras sucede esto nos ponernos el traje de agua con las intenciones de seguir. Pero el agua no cesaba, ¿ por dónde tiramos por camino o por carretera ?. Por camino nos parecía peligroso, pero aun más por carretera. Decidimos buscar Albergue, pensar tranquilamente y tomar la decisión posteriormente.

El Albergue le teníamos al lado del soportal donde nos habíamos resguardado, así es que nos fuimos a inscribir, pero como era muy temprano tuvimos que esperar bastante tiempo, hasta que Jesús, el hospitalero nos dio la litera . Como teníamos mucho tiempo, decidimos ver esa bonita ciudad y luego irnos a comer un cocido maragato, la comida típica del lugar, Así lo hicimos pero el dichoso cocido nos pareció muy caro , así es que decidimos comernos un menú, más acorde a nuestras economías de bicigrinos.

En la comida, seguimos deliberando sobre lo qué hacer. Los ánimos estaban muy bajos y Celestino y Amalio optaban por coger un autobús para casa. Enrique, siempre animoso, optaba que había que continuar y a mí se me ocurrió ofrecer una propuesta transacional, que abarcara las dos anteriores, pues la tarde seguía lloviendo con ganas, que era hacer la próxima etapa en autobus hasta Piedrafita y desde allí subir al Cebreiro y continuar el camino. Tras unos momentos de reflexión y deliberación, a todos les pareció bien y así lo hicimos.

Por la tarde dimos un paseo turístico por la ciudad, intentamos entrar en la catedral, pero costaba 3,5 euros y nos parecía un abuso. Tomamos un chocolatito negro, fuimos a enterarnos de la salida del autobús, precios y condiciones y a descansar. El albergue, muy bien. Flore me dijo que preguntara por Susana, pero no estaba , se había casado y vivía en Burgos. Puntuación : 7
                


Día 26
9ª Etapa: Astorga – Triacastela

Ya nos separan menos de doscientos kilómetros de Santiago de Compostela y en el día de hoy abriremos las puertas de Galicia, concretamente a través del puerto de montaña de O Cebreiro, asentamiento prerrománico donde asomarnos a la comunidad gallega desde sus famosas pallozas. 

A pesar de ser una subida pronunciada, las vistas en lo alto nos devolverán las fuerzas perdidas, alentándonos a seguir un día más. Entramos en O Cebreiro, parroquia enmarcada en los bellos parajes de Los Ancares y lugar donde la leyenda sitúa la realización del milagro de la Eucaristía. Además de sus singulares pallozas podremos visitar la iglesia prerrománica de Santa María la Real.

Tras la dura etapa de ayer hoy se nos presentan poco más de veinte kilómetros entre las sierra de O Courel y Os Ancares. Podremos respirar el aire más puro entre extensos y profundos valles repletos de castaños, robles, acebos, fresnos, etc, así como de la arquitectura y costumbres heredadas de la cultura castreña, una de las más antiguas de toda Europa. Descenderemos entre este bello paisaje hasta el valle que acoge a Triacastela, bajo la atenta mirada del monte Oribio.

Nuestra siguiente parada será San Roque, donde se sitúa una interesante escultura de bronce que muestra la figura de un peregrino luchando contra el viento, muy típico de esta zona dada la altitud a la que nos encontramos.

Aún nos queda otra dura subida, corta pero intensa, para coronar el Alto do Pollo. De nuevo, nos veremos recompensados por el impresionante paisaje a nuestros pies, situándonos en el punto más alto del Camino Francés en Galicia. A partir de ahí comienza una bajada que nos dejamos hasta llegar al valle y al pueblo de Triacastela. Lugar de descanso y albergue del día.

ANECDOTARIO

El día amaneció gris con lluvias intermitentes. Coincidimos que habíamos tomado una buena decisión la de hacer esa etapa y media en autobús y luego continuar en bicicleta desde Piedrafita. Lo primero que hicimos, una vez que desayunamos, fue marchar a la Estación de Autobuses con tiempo para embalar las bicicletas como nos habían indicado. Compramos el papel de embalar en un chino al lado de la estación y nos pusimos mano a la obra. Tardamos un buen rato pero el trabajo había sido impecable. Habíamos adquirido una cierta experiencia que nos serviría para las próximas ocasiones d e embalaje.

Tras una hora y pico de espera, por fin llega el autobús y con bastantes dificultades conseguimos meterla en maletero. El conductor, un señor latinoamericano, puso en marcha el autobús con intención de partir, pero daba un fallo en el sensor de una puerta. Según su protocolo, los fallos de esa naturaleza no les permite iniciar la marcha. Así es que se puso a investigar dónde podía estar el fallo. Nosotros le intentamos ayudar porque veíamos que cada vez estaba más agobiado. Tras hora y media y sin haberlo conseguido, iniciamos el recorrido. ¿ Sería el problema debido a las bicis dentro del maletero ?. Nunca lo sabremos. El conductor comunico por megafonía que se iniciaba la marcha y que estaba todo controlado sin peligro alguno para la integridad de las personas.

Llegamos a Piedrafita, bajada y montaje de nuevo de las bicis y con las ganas que traíamos de volver a pedalear, hicimos el Alto de Cebreiro con brio y con la ilusión de volver a estar en el Camino. Fueron cinco kilómetros duros y empinados, pero conseguimos llegar a esos 1300 metros de altura, donde nos “ enebramos “ una comida de homenaje en casa Carolo. Comimos el menú del día, pero los platos elegidos fueron recomendados por Amador, un eterno peregrino y cliente habitual de ese establecimiento. Por cierto, las sopas de verduras, típicas del lugar, estaban exquisitas.

Tras la comida hicimos una visita al pequeño pero bello pueblo de Cebreriro, su iglesia, sus pallozas,,,,paisajes espectaculares de El Caurel a un lado de la carretera y los Ancares al otro. Creo que no hay parajes naturales con esa belleza, Vinieron muchos recuerdos a mi memoria de los distintos viajes que he realizado por esa zona.

Nos ponemos en marcha y después de una bajada espectacular, subimos al Alto de San Roque, 1270 metros de altura, donde como es costumbre nos hicimos una foto al lado de la estatua de un peregrino cogiéndose el sombrero para que no se lo llevara el viento. Bajamos un poquito para volver a subir a Hospital, donde nos esperaba Carmen. Para mi fue el momento más emocionante del Camino. Al bajarme de la bicicleta nos fundimos en un abrazo sincero que duró unos pocos segundos. Por mi mente pasaron en esos momentos tantos y tantos recuerdos que he compartido con ella y con Luis, su esposo, fallecido hace un año. Mi estado emocional se resintió y no pude resistir la sensación de congoja. Me puse a llorar y eso me permitió sosegarme y poder hablar después con Carmen, tomando un café que nos invitó en el mesón donde habíamos quedado. Nos emplazamos para vernos de nuevo en Santa Amalia y le anime que así lo hiciera. ¡¡Esos momentos no se pagan con dinero, sino con amor y con cariño !!. Lo esencial es invisible a los ojos, sólo se ve con el corazón.

Subimos al famoso Alto del Pollo ( 1335 metros ) y según dijo Amalio cantó el gallo. Fue una pendiente costosa, pero emocionante, sacrificada y satisfactoria. Hay un video que así lo prueba. A partir de ese momento comienza la bajada al valle y llegada a Triacastela. A la entrada en el albergue de la Tia Elvira nos encontramos con dos personajes interesantes, Benigno, un militar retirado según la pinta que dedujo Enrique, personaje donde los haya que es capaz de encajar los cachondeos y el sarcasmo sin ningún tipo de reparos y Juan Carlos, un brasileño, hospitalero y hombre del Camino.

Nada más llegar, me informé donde había un bar en el que pudiéramos ver la final de la Champion, me fui inmediatamente para ver y reservar la mesa. Fue un día grande ...habíamos vivido momentos indescriptibles por su emoción y, para colmo, por la noche en ese bar, con aficionados del Liverpol detrás de nosotros, el Real Madrid se proclamó campeón por 13 ª veces. Más, nos se podía pedir. Con la satisfacción del día y con el cansanción de los puertos subidos, nos fuimos a la cama. Antes la Sra Elvira nos la metió “ doblada como las morcillas de Castuera “, nos cobró dos lavadoras y dos secadoras porque decía que no cabía en una.

El Albergue “ El refugio de Orivio “ más o menos bien: 6,5.
                

Día 27
10ª Etapa: Triacastela – Palas del Rey

Atravesamos la calle central de Triacastela para abandonar la población y es ahí donde debemos tomar la decisión que marcará nuestra jornada, ya que la bifurcación que nos recibe a la salida del pueblo nos da la opción de tomar la variante de Samos . La distancia a caminar es más larga, Abandonamos Triacastela para realizar nuestra etapa por la comarcal LU-633, con cierto peligro, ya que caminaremos por la propia carretera, exenta de arcenes o aceras. Llegamos al lugar de San Cristovo do Real, perteneciente al Concello de Samos, donde encontraremos el Pazo de Lusío.

Proseguimos camino próximos a la orilla del Río Sarria, pasando por Lastres primero y por Freituxe después, para comenzar un pequeño descenso que nos conduce hasta Samos, capital del Concello con el mismo nombre, que guarda un monasterio benedictino del siglo XVII, cercado por una imponente muralla y que se encuentra abierto a todo aquel que quiera contemplarlo.

Tras visitar estos lugares imperdibles, debemos cruzar el pueblo por la avenida principal y dirigirnos a la salida del mismo para volver a retomar la carretera LU-663, a ser posible por el margen izquierdo para mayor seguridad. Sobrepasamos un monumento al peregrino y alcanzamos Teiguin, lugar idóneo para reponer fuerzas en un enclave al aire libre, donde podremos encontrar mesas para disfrutar de un almuerzo o sentarnos a descansar nuestros pies durante unos minutos.

Aquí empieza el Camino para muchos peregrinos, por ser Sarria uno de los puntos de partida por excelencia dado que esta localidad de la provincia de Lugo, se encuentra aproximadamente a unos 100 kilómetros de Santiago, y esa es la distancia mínima que debemos de peregrinar a pie para poder recibir la Compostelana

Al otro lado nos espera un buen tramo de tierra que discurre paralelo a la vía del tren, la cual deberemos cruzar por un paso correctamente señalizado y que no reviste peligro alguno. Tras esto, cruzamos un pequeño arroyo sobre una pasarela de madera para afrontar el repecho más complicado de la jornada, que se hace más ameno gracias a la imponente robleda que nos acompaña en nuestro pedalear .

Proseguimos la senda que nos conducirá a Morgade, con su fuente del Demonio y la Capilla de la Trinidad, donde es tradición dejar notas con la experiencia de peregrinación experimentada hasta el momento. Afrontamos aquí otra pequeña pendiente con un arroyo que volveremos a salvar sobre losas de granito para acceder a Ferreiros, lugar que nos da la bienvenida al Concello de Paradela

Iniciamos el descenso que nos conducirá Portomarín. Nos acercamos al río Miño en nuestro descenso para invitarnos a cruzarlo por el puente que nos da la bienvenida al pueblo. Entramos por uno de los arcos del viejo puente medieval.

Solamente restan 94 kilómetros hasta Santiago y nos despedimos de Portomarín , enfilando el ascenso por la falda del monte de San Antonio, aunque no durante mucho tiempo, ya que apenas un kilómetro después comenzaremos a llanear rodeados de árboles de copa alta y extensas praderas hasta que nos conduce en un ligero descenso al arcén de la carretera comarcal

Continuamos nuestra etapa paralelos una vez más a la carretera comarcal, afrontando una subida donde veremos a mano izquierda el indicador opcional que nos conducirá al castro. Al final de este repecho y tras cruzar un par de veces la carretera, nos aguarda el lugar de Hospital da Cruz, conocida así por el Hospital de peregrinos que albergó en su día y del que ya no existen ni las ruinas, solo se conoce su existencia por estar documentada en los libros antiguos.

Seguimos nuestro camino sin abandonar el sendero, afrontando una subida que nos llevará a coronar la sierra de Ligonde, que divide de forma amistosa las cuencas del río Miño y el río Ulla y que nos permitirá gozar de una panorámica excepcional de todo el entorno. Llegamos a Ligonde, dejando al lado una antigua cruz que señala el lugar donde antiguamente se asentaba un cementerio de peregrinos.

El fin de la jornada se acerca, y lo notamos cuando visualizamos el complejo Os Chacotes, donde los peregrinos se agolpan en las inmediaciones del albergue público existente en este lugar y que oficialmente supone el fin de la etapa.

ANECDOTARIO

Salida a las 8h. de la mañana con niebla intensa, que a medida que avanzó, se fue quitando. El reguero de caminantes , ciclistas y grupos de estudiantes era impresionante. Salimos a la carretera LU – 633 y unas veces por carretera y otras por senderos, algunos frondosos y por la ribera de los ríos, llegamos a Samos, donde hicimos una visita al famoso monasterio de los Benededictinos. Es un mamotreto impresionante que en su día fue refugio de monjes y peregrinos.

Tras una bajada de perfil, llegamos a sarria, donde nos encontramos con Pedro Andrés, maestro jubilado de Medellín y en otros tiempos rival de tenis. Tambien estaban un matrimonio del mismo pueblo. Se puso a hablar con Celestino, Amalio y Enrique, al que no reconoció de los tiempos de la raqueta. Yo me coloqué en una posición detrás de él y cuando intervine en la conversación, le dio mucha alegría.

Tomamos un café reconstituyente en Sarria y rápidamente partimos hacia Portomarín, donde nos volvimos a ver con Pedro. Pero allí en la entrada en la escalinata famosa , nos encontramos con una familia argentina, un matrimonio con sus cuatro hijos y sus respectivas parejas, todos ellos vestidos con maillot rosa. Habían venido a España a una boda a Badajoz, en el Hotel Go0lf. Les hizo mucha ilusión que nosotros fuéramos extremeños. Tanto fue así que nos hicimos una foto de familia y les cantamos nuestro “ Resistiré “. Les encantó tanto, que cuando nos volvimos a ver por la carretera nos saludamos con el estribillo de la canción. Eran una familia simpática y llenas de entusiasmo. Fue el momento mágico del día., los argentinos se lo pasaron “ pipa “. Nos despedimos con besos entre todos.

Tras ese momento mágico decidimos entrar en el pueblo, comprar algo suave – por la experiencia de otros días – en un supermercado y comer algo para continuar la marcha. Dicho y hecho, en la puerta del super, preparada con unas mesas y unas sillas hicimos una comida rápida, pero nos sentó muy bien, fue algo insólito, genial.

Tras varias subidas y bajadas para llegar a Hospital Da Cruz, por fin coronamos la sierra de Ligonde que divide como ya se ha dicho en la descripción las cuencas del Miño y del Ulla.. Llegamos a Ligonde desde donde llamamos a la Empresa Alsa para reservar y comprar nuestros billetes de vuelta a Extremadura. A partir de ahí comienzan las bajadas de perfil, pero el camino sigue siendo un rompepiernas. A lo lejos divisamos Palas del Rey y al entrar vimos el albergue municipal repleto de caminantes y ciclistas descansando en las terrazas de los bares anexos al local.

Hicimos la colada , nos dimos una buena ducha, un recorrido por el pueblo, tomamos unas cervezas en la terraza de una plaza al lado del albergue acompañados en una mesa contigua por dos italianas simpáticas con las que entablamos un rato de conversación.

Compramos algo para cocinar en el albergue. Cual fue nuestra sorpresa que en el albergue no había nada de utensilios de cocina, ni sarten, ni cazos , “ ni na ..ni na “, así es que después de hacer la compra tuvimos que devolverla y traernos comida en frío. Lo mismo les paso a unos bicigrinos de Huelva con los que compartimos mesa y mantel. Eran dos buenos ciclistas y venían con buena media de kilometraje.

La etapa fue preciosa en cuanto a paisajes se refiere. Pero bastante dura. Albergue: 6
              

Día 28
11ª Etapa: Palas del Rey – Santiago

Descripción


Es una etapa exigente, con un perfil quebrado e irregular, donde son frecuentes las subidas cortas pero dificultosas fisicamente, en la que conviven tramos en un estado de conservación excepcional que atraviesan aldeas maravillosas de la Galicia profunda, con zonas menos gratificantes como polígonos industriales o tramos con un estado de conservación muy mejorable.

Al llegar a la localidad de Arzúa, los peregrinos del Camino se unen a aquellos que proceden del Camino del Norte para encarar los últimos kilómetros que los separan de Compostela.

Superando una serie de subidas y bajadas, disfrutaremos de uno de los tramos más espectaculares del trazado, con imponentes corredoiras y paisajes dignos del bosque animado, donde ramas, piedras y un mantón verde uniforme se abrazan dando lugar a esa maravilla que solemos llamar simplemente Galicia.

Tras dejar Arzua, continuamos nuestro descenso por un entorno completamente rural lleno de paz y sosiego, caminando en un pacífico descenso es hora de comenzar a subir. En nuestra subida topamos de frente con una bifurcación en la que un mojón peregrino nos indica que nuestra senda continúa por la izquierda.

Continuamos paralelo a la carretera nacional para llegar en ascenso a O Empalme, donde encontramos un peculiar merendero y es un lugar idóneo para aquellos que vayan justos de fuerzas para continuar hasta O Pedrouzo, dado que los eucaliptos nos arropan en un descanso que nos permitirá recuperar la energía perdida.

Abandonamos Pedrouzo tomando como referencia el albergue público, debiendo volver sobre nuestros pasos unos 500 metros para retomar la ruta. Pasando el río y tras cruzar la carretera nacional por un paso inferior, afrontamos el repecho más significativo que nos conducirá hacia Cimadevila, que aunque en un primer momento se trata de una subida significativa se torna más asequible en cuanto superamos los dos primeros kilómetros.

Caminamos junto a las dependencias de la televisión autonómica de Galicia (TVG) y al centro territorial de Radio Televisión Española. Alcanzamos ahora las dependencias de San Marcos, llegando por fin al Monte do Gozo, donde se sitúa el mayor albergue existente en todo el Camino de Santiago, inaugurado en el año 1993 con capacidad para albergar a centenares de peregrinos en años de mucha afluencia. Desde aquí tenemos nuestra primera vista sobre la ciudad de Santiago, ya casi podemos sentir la sensación de haber cumplido nuestro objetivo.

Desde aquí, las torres de la Catedral nos dan el último aliento para recordarnos que solo nos queda descender por la calle de Azabachería, donde antiguamente se asentaban los artesanos del azabache, y pasar por delante del imponente monasterio de San Martín Pinario. Ya solo queda cruzar el pasadizo donde los músicos callejeros nos esperan con sus instrumentos para darnos la bienvenida a la majestuosa Plaza del Obradoiro.
Al fin podemos alzar la vista y con la emoción propia del momento disfrutar de ver cumplido nuestro objetivo: la Catedral de Santiago se alza ante nuestros ojos. Nuestra camino ha terminado, o eso dicen, porque para cualquier persona que haya vivido esta experiencia con intensidad, el camino no ha hecho nada más que empezar.
¡Bienvenido a Santiago !

Anecdotario:


Etapa del deseo, de la satisfacción, del logro conseguido, podemos llamarla como cada uno quiera. Hoy más que nunca, ¡buen camino compañeros, tu destino te está esperando!. Salida con niebla intensa, multitud de peregrinos y bicigrinos nos apiñamos para el último “ arreón “ del camino. La etapa transcurre al inicio por parajes preciosos y bosques repletos de árboles que daban la sensación que vivías en un cuento de hadas.
Avanzando la mañana, la niebla se diluye y el sol mezclado con nubes grises pero no amenazantes, dan paso a los recuerdos mas duros que has vivido a lo largo de esos once días.. De pronto, como venida del cuento, aparece una bella dama brasileña, cuyo nombre no conocemos, montada en su bicicleta y con una pinta de ser una buena deportista. Cómo no, había que hacerse una foto, para el recuerdo . Ella encantada y Amalio cariñosamente se lo agradeció. Cada repecho, cada pueblo era una gozada más que se unía a tantas y tantas experiencias vividas. Cómo nos veníamos de Galicia sin hacernos una foto en un Horreo ¿. Imposible, de lo contrario Enrique se hubiera apenado mucho...jaja…
La siguiente parada fue en Arzua a tomarnos unas cervezas que nos sentó muy bien, en una terraza cargada de caminantes. Enrique repartió los dátiles que traía entre todos para que comprobarán lo sabroso y “ blandos “ que estaban. A partir de ahí entramos en otra zona preciosoa de riachuelos. En uno de ellos paramos a contemplar las cristalinas aguas que bajan con brío de las partes altas de la montaña.
Pero era la última etapa y todavía no habíamos probado el pulpo, así es que paramos en Pedrouzo, donde degustamos una buena ración de pulpo que nos supo a poco y compartimos dos menús, servidos por una guapa y simpática camarera española, de origen rumano, que hablaba perfectamente el castellano. Así da gusto comer. En ese restaurante coincidimos con una alemana y su acompañante, “ PavarottI “. Les cantamos nuestra canción y él nos cantó por Julio Iglesias. Tenía buena voz y la alemana mucha gana de cachondeo.
Una vez recuperadas las fuerzas, pues la etapa parecía sencilla, pero era un poco rompepiernas, llegamos al Monte Do Gozo., lugar mítico, colina de 380 metros de altura, desde donde se divisa por primera vez la ciudad de Santiago. En este lugar también confluyen el camino del norte y el primitivo. Desde el mirador del monte, hay colocadas dos esculturas de peregrinos, y alrededor hay piedras, mensajes, sacrificios y prendas de vestir que han ido dejando los peregrinos, bien por sus convicciones religiosas o bien porque es una forma de demostrar que también sin tenerlas, se encuentran orgullosos de estar allí. Por supuesto no faltaron las fotos, no una, sino muchasss…..
Santiago aguarda y eso se nos nota. Algunos más ligeros y con la mente puesta en la meta, otros sin embargo, con el pedalear sosegado de aquel que tiene miedo de llegar al final de su aventura y no saber lo que vendrá después. En cualquier caso, todos con la ilusión de alcanzar por fin la majestuosa plaza del Obradoiro y alzar la vista para vislumbrar la barroca fachada de la Catedral.
Como los Césares cuando llegaban al Circo, tuvimos una entrada triunfal en la plaza, bueno más que triunfal, yo la llamaría espectacular. Con la plaza abarrotada de caminantes y bicigrinos, aparecemos los Ciclozumos, tumbamos nuestras bicicletas cansadas en el centro de la plaza, nos fundimos en un abrazo , primero individual y luego los cuatro en uno colectivo. Lo habíamos conseguido, aquello que hace unos días nos parecía imposible, hoy era una realidad. Celestino, dando muestras de su religiosidad, se postró en medio de la plaza y dio un beso a la concha del peregrino. Pero todos estábamos sumergidos en un baño de emociones, satisfacción y alegría por la gesta conseguida.
Luego, ante la atenta mirada de tod@s los que estaban en la plaza llegó lo inenarrable, con Enrique haciendo de animador y presentador, nos pusimos a cantar nuestro himno que fue jaleado por toda la plaza. Fueron momentos históricos. A partir de aquí y tras unos aplausos generales, todo el mundo participó conjuntamente de nuevo cantando el estribillo de nuestra canción:


Resistiré, montando en bicicleta,
pedaleando , vamos los Ciclozumos
Vamos cantando al son de pedaleo
Resistiré...resistiré…..
Fotos y más fotos de todos los estilos y de todas las posturas ilustrarán nuestros recuerdos a partir de ahora. Tras este baño de cariños y solidaridad por parte de todos, nos fuimos a buscar el albergue Monterrey, que Verónica, hija de Enrique , nos había buscado por Internet. Era un buen albergue y la chica que nos recibió era tremendamente simpática y servicial.
Tras la ducha, la colada y guardar las bicis, nos fuimos al centro a hacernos una cena tranquila, y saborear un buen albariño. Compartimos cena en mesa contigua con otros extremeños de Cáceres que estaban haciendo el camino también. Recogida, descanso y satisfacción son las tres elementos que acompañaron nuestros sueños en la última litera.


Día 29
Vuelta a casa
Al día siguiente, ya de descanso y con el deber y el objetivo conseguido, nos fuimos a dar una vuelta por el centro histórico de Santiago. Compramos algunos regalos para la familia, tartas de de almendra de Santiago de la famosa casa de Casal Cotón, quesos de tetilla, chocolates y algunos recuerdos de la ciudad.
Hicimos un recorrido muy entretenido por la zona antigua, terminamos en el Mercado, donde siguiendo las recomendaciones de mi hija Conchi, compramos el marisco fresco y vivo y luego te lo preparaban en unos restaurantes que hay en modulo siete de dicho mercado. Te lo preparan como tu quieras y la cantidad que quieras por el módico precio de cinco euros por persona. Quedamos a las 12 en ir a comer. Puntualmente estaba todo preparado y nos dimos una excelente mariscada regada con un buen vino de albariño. Estuvo exquisita, brindamos por el objetivo conseguido. Y lo cierto es que nos resultó muy bien económicamente.
A las trece horas estábamos de vuelta en el albergue, recogimos las bicicletas y los equipajes y nos fuimos a la estación de autobuses. Allí nos juntamos con nuestros paisanos de Cáceres que también regresaban ese día. Y, nos pusimos mano a la obra, había que embalar las bicicletas. Con la experiencia que teníamos, tenían Amalio y Celestino, y con la mínima ayuda que yo les pude proporcionar, comenzó el Gran Show narrado, dirigido y producido por E.Laso Bros. El video donde se recoge todo el proceso merece, cuando leas ésto, que lo veas. Te vas a reir un montón.
Con las bicicletas ya embaladas nos relajamos un poquito y tomamos un café en la,cafetería de la estación de autobuses, mientras Enrique montaba guardia a las bicicletas.
A las 16, 30 h. puntual llegó el autobús, subimos los equipajes y las bicicletas y marchando para Mérida, lugar de destino. Nos quedaban doce horas de viaje. Armándonos de paciencia, unas ratos comentando alguna de las tantas anécdotas que nos habían sucedido, otras con el Duolingo, con el intenet , viendo alguna película por la televisión o dormidos, fueron pasando las horas. A las 21,30 h. paramos en Puebla de Sanabria para comer algo y estirar las piernas. Tras esta breve parada de 20 minutos y después de comernos nuestro bocata, nos venció de nuevo el sueño y con más espacios en el autobús, pues ya se habían bajado bastantes viajeros, pudimos ocupar dos asientos cada uno.
A las 4,45 h de la mañana llegamos a Mérida, rendidos pero contentos. Nos esperaba Paco Buyo con su flamante furgoneta mercedes para trasladarnos a Santa Amalia. Con dificultades pudimos entrar las bicis y los equipajes y media hora después estábamos cada uno en nuestras cosas, descansando en nuestras camas. No sin antes hacer pequeños comentarios de nuestra aventura. Pero el sueño pudo con nosotros.


A título de resumen.
A mis compañeros de camino y a Raúl. Sin ellos, quizás no lo hubiera conseguido...gracias.
.. Ayer terminé El Camino... y hoy paseo por Santiago.
Cuando llegué a la Plaza del Obradoiro, a las 6 de la tarde, ésta estaba llena de peregrinos. El jolgorio, la alegría, las miradas de satisfacción, los abrazos con mis compañeros y la relación con la gente, te imbuye en un mar de satisfacción por haber llegado a la meta ansiada. Los que como yo, vamos por placer, deporte y convivencia, sentimos una alegría inmensa de haberlo conseguido.
Pedaleo sin prisa, a la plaza siguen llegando peregrinos, los coreanos, los belgas, los holandeses,…... da gusto ver como todos, cada uno por su motivo, te saluda , te da la enhorabuena y te fundes en un abrazo sincero con alguien que, a lo mejor, jamás le volverás a ver. Les miro con la hasta ahora habitual cara de compañerismo y complicidad, incluso les saludo con el hasta ayer habitual ¡Buen camino!... hoy sí me apetece decirlo y repetirlo, pero acompañado del ¡¡ Viva la vida !!
Por primera vez soy consciente de que se ha acabado mi camino, observo a mi callada acompañante, la bicicleta, allí tirada en la plaza, como me mira y descansa ante la majestuosa fachada de la catedral de Santiago. Han sido más de setecientos kilómetros y hemos disfrutado y sufrido cada uno de ellos. Hemos pasado las barreras montañosas del Camino y hemos cumplido nuestra ilusión de terminarlo desde tierras francesas.
Los lugares sobre los que tanto había leído, tanto había oído a mi compadre Flore y tanto había imaginado, ya están grabados para siempre en mi retina: La majestuosidad de los Pirineos, donde pareces que tocas el cielo con los dedos, la llegada a Erro, el alto al que se accede bajando; la visión sin límites desde el Alto del Perdón, repleto de peregrinos y bicigrinos de todas las nacionalidades, donde conseguimos unirnos en una foto que quedara siempre para el recuerdo y donde cantamos por primera vez nuestro himno “ Resistiré “; las gallinas de Santo Domingo; que cacarean al divisar a un buen peregrino, aunque no pudimos comprobarlo por que estaba cerrada; la alegre compañía de Manolo en Logroño, donde nos fundimos con esa tierra del vino, y la calle Laurel y sus tapas; la entrada y llegada a la catedral de Burgos con el encuentro con unas monjitas angelicales de Nueva Zelanda, llenas de pureza y sensibilidad; el impresionante puente de Portomarín y su Iglesia-fortaleza; el estallido de luz de la Catedral de León y nuestro himno, una vez más sonando con eco en la maravillosa plaza ; el contraste de la Catedral y el Palacio de Gaudí en Astorga; la subida al Cebreiro, con el encuentro más emocionante con Carmen, donde los recuerdos de Luis, y nuestro momentos juntos me hicieron llorar y pasar un rato amargo pero deseado; la vuelta a tocar el cielo y contemplar Los Ancares leoneses y gallegos a un lado y al otro de la carretera; y por fin Santiago, contemplado desde el Monte Do Gozo, ahí estaba nuestra ansiada meta.
Y ahora conozco todo esto a fondo. Al recorrerlo en bicicleta se me ha grabado en mi mente, pero sobre todo en mi corazón. Y ahora lo siento y lo percibo como algo propio. Conozco los caminos bellos, pero tortuosos y pedregoso de los Pirineoos, la textura de los caminos riojanos entre viñedos, los inmensos trigales de Palencia, las duras tierras del páramo leonés, la dureza con la que O Cebreiro guarda la entrada a Galicia, como un centinela que solo deja paso libre a quien demuestra que lo merece; conozco los señoriales pueblos Navarros, los sobrios pueblos castellanos y los desperdigados pueblos gallegos.
Lo he conocido todo a un ritmo de bicigrino, que no sobrevuela el terreno sino que lo absorbe, lo vive y lo asimila en días que transcurren fuera del tiempo normal, en los que las horas se dilatan y dan cabida a una variedad casi infinita de vivencias, percepciones, experiencias e impresiones. Puede parecer al profano que todos los días en el Camino son iguales, pero cada uno de ellos es una aventura completa en la que nunca sabes lo que va a suceder, con quien vas a estar y que dificultades vas a encontrar.
En un solo día puedes experimentar una variedad de sensaciones y cambios de estado de ánimo tremendos, puedes contemplar parajes hermosísimos y tener momentos muy duros; puedes sentir dolor y aprender a soportarlo; disfrutar del sencillo placer de un poco de agua fría y un poco de fruta a tiempo y padecer la interminable agonía de los últimos kilómetros hasta el pueblo que parece estar allí mismo, al alcance de la mano, pero al que no llegas nunca...
Son días interminables, sin reloj, que pedaleas y paladeas hora a hora. Te da tiempo a todo porque las obligaciones del Camino son sencillas y básicas. Te dejan todo el tiempo que quieras para pensar, reflexionar o simplemente dejar vagar la mente.
Finalmente me gustaría destacar las relaciones humanas en el Camino. Tienen algo especial, son abiertas, relajadas y sencillas, ya que no tienen las dependencias y condicionantes de la vida normal. En el Camino todos tenemos los mismos objetivos e intereses, siempre hay un tema común del que hablar y siempre surge la comunicación con la misma fuerza como el agua cristalina baja del deshielo.
Pero el gran misterio es que, al final, aunque vayas acompañado, aunque hables con gente de cien nacionalidades distintas y compartas con ellos pan, vino, ampollas, miserias y alegrías, el Camino lo haces solo. Y es bueno que así sea. A la gente te la vas encontrando aquí y allá, pero el Camino lo haces solo. Cada cual tiene que vivir su propio Camino, y todos son distintos.
No sé si volveré, pero si lo hago, volveré a grabar nuevas experiencias para contárselas a cualquiera. Merece la pena. ¡¡ Viva la vida !!.